Iván Romeo decidió salir. Después de la caída del pasado miércoles, que se llevó por delante a sus compañeros Raúl García Pierna y Pablo Castrillo – … junto a Juan Ayuso (Lidl Trek)–, el ciclista vallisoletano decidió probar «a ver cómo respondían las piernas», le desveló en la entrevista pre carrera a Eurosport.
El campeón de España, que perdió 27 minutos tras la caída, descartado para la General, sabía que tenía una oportunidad de ganar una etapa dura, de perfil de clásica, con 206,3 kilómetros y un total de cinco puertos categorizados.

«Estoy al 90%», señaló, y se lanzó a por una escapada en la que el Movistar quiso ser protagonista, con esa hornada de corredores batalladores que huyen de cualquier tiempo pasado, y que tiene en Romeo a su máximo estandarte. Junto al pucelano se marcharon en la fuga Cepeda y Milesi, y por momentos se podía apostar por las posibilidades de la escapada. El único problema es que Jonas Vingegaard y el Visma Lease a Bike no se fiaban, con 50 segundos de ventaja con Daniel Felipe Martínez a 50 segundos y un Red Bull-Bora batallador hasta el momento.
El danés, a otro nivel, pese a ser su primera carrera de la temporada, puso a su equipo a tirar, y echó abajo la escapada antes de lanzarse a sentenciar la París Niza antes del fin de semana, y sumar su primera general en la cita francesa, en una temporada en la que buscará la triple corona en el Giro de Italia esta primavera.
A 20 kilómetros para la llegada, el danés atacó en la ascensión más dura del día: Saint Jean de Muzols. Desde ahí a meta, se dedicó a aumentar su diferencia hasta los más de dos minutos en una exhibición de autoridad.
El show de Van der Poel
En la Tirreno, Visma también quería ganar y ser protagonista, por eso en la subida a Tortoreto puso a Matteo Jorgenson a trabajar a bloque para Wout Van Arert. Era un muro situado cerca de la meta en el que se quedaron 15 corredores, entre ellos Van Aert, Van der Poel, Ganna, Del Toro, Roglic o Pellizzari. Los aficionados se frotaban las manos con un nuevo duelo entre el belga y el neerlandés, después del último vivido en el ciclocross, nevando en Flandes, y con caída de Van Aert, dentro del gafe que le acompaña desde hace dos temporadas. La realidad es que en la actualidad, el líder del Alpecin está más pendiente de ganar a Tadej Pogacar en San Remo a finales de mes, que del nivel de Van Aert, al que le sacó cinco bicicletas en el sprint final para ganar su segunda etapa en la Tirreno.
Después del lanzamiento de Jorgenson y el ataque de Ganna, el neerlandés arrancó con todo, al punto de descolgar a todos sus rivales. Nadie fue capaz de seguirle y los que lo intentaron, fracasaron. De ese modo, un Pellizzari que llegó desde atrás se hizo con la segunda plaza y una bonificación que le coloca como nuevo líder de la carrera, por delante de Del Toro.