Súper Agropal Palencia Baloncesto sigue en estado de gracia. Ayer sumó su octava victoria consecutiva en Burgos. Un triunfo liderado por un espectacular Borg, que anotó nada menos que 26 puntos (22 de valoración). Los de Natxo Lezkano, sin embargo, empezaron algo fríos, pero poco a poco se fueron entonando para dar el golpe definitivo en el último cuarto. Dominaron el rebote y el tiro y así fue muy difícil que se le escapara la victoria.
El parqué de El Plantío fue testigo de una batalla táctica y física desde el salto inicial. Los primeros compases estuvieron definidos por una igualdad absoluta donde Vrankic, con un 2+1 tempranero, avisaba de sus intenciones, aunque el Tizona Burgos intentó hacerse con el timón gracias a un triple de Rodrigo Seoane (9-7). El juego interior se convirtió en una trinchera donde cada centímetro valía oro. El intercambio de golpes fue la tónica dominante, con alternativas constantes que impedían a cualquier bando imponer su ritmo. A pesar de que los hombres de Natxo Lezkano llegaron a gozar de una renta de cinco puntos, el acierto exterior de Jackson devolvió las tablas al marcador (17-17). La réplica palentina no se hizo esperar de la mano de Vucetic y Wintering, pero la combatividad local permitió que el primer acto se cerrara con un salomónico 21-21 tras dos tiros libres de Huelves.
El segundo cuarto arrancó bajo el mismo guión de equilibrio hasta que la figura de Tobias Borg emergió con fuerza. Un triple del escolta sueco puso el 24-28, obligando a Denís Pombar a detener el crono. Sin embargo, el tiempo muerto no surtió el efecto deseado y el Palencia Baloncesto aprovechó el colapso burgalés desde la línea de tres para estirar la ventaja hasta los siete puntos (26-33). Cuando el Tizona parecía reaccionar con un parcial de 4-0 que puso contra las cuerdas la ventaja visitante, Armus y un omnipresente Vrankic silenciaron el pabellón. Un triple clave del croata rompió la resistencia burgalesa en los minutos finales, iniciando un parcial demoledor que Wintering se encargó de apuntalar desde la línea de personal. Al descanso, la efectividad del Súper Agropal Palencia dejó el electrónico en un 35-45, dejando al Tizona Burgos con la difícil tarea de remontar diez puntos en la segunda mitad. Vrankic, con 14 puntos, y Borg, con 10, fueron una auténtica pesadilla para la defensa local.
El paso por los vestuarios no alteró el guión de hierro de los colegiales. Con una renta de diez puntos, los visitantes regresaron a la pista con la intención de morder. Tobias Borg, convertido en el verdugo silencioso de la tarde, estiró la diferencia hasta los 12 puntos con un triple que heló los ánimos locales. Sin embargo, el Tizona Burgos no es equipo de rendirse fácilmente. Un parcial de 5-0 devolvió el ruido a las gradas y la esperanza al banquillo de Pombar (44-51) aunque, de nuevo Borg, en un estado de gracia absoluto, emergió para frenar la sangría y devolver la calma a los suyos. El partido entró entonces en una fase de intercambio de golpes donde el Tizona mostró su mejor versión competitiva.
Un triple de Jackson y la efectividad de Parrado desde la línea de personal pusieron el electrónico en un amenazante 49-54. La remontada parecía posible y la afición burgalesa apretaba como nunca. Fue en ese momento crítico cuando Natxo Lezkano, visiblemente insatisfecho con la fragilidad defensiva de su equipo, encontró en Álvaro Muñoz al aliado perfecto; un triple salvador del alero devolvió el aire a los visitantes (49-57) y cortó de raíz el ímpetu local. A partir de ahí, el Palencia empezó a gestionar el cronómetro con maestría. Un parcial de 3-6 ensanchó la herida (52-63) ante un Tizona que empezaba a pagar caros sus errores no forzados en ataque. Cuando Wintering encadenó cuatro puntos consecutivos para situar el 54-67, las alarmas se encendieron en el bando burgalés. Pombar detuvo el tiempo y logró una última reacción: Terins y Jofresa recortaron distancias (60-69) para dejar el partido abierto de cara al último asalto.
La última esperanza local llegó con un triple de Huelves (63-70), pero la veteranía palentina se impuso. Lezkano paró el partido para evitar sorpresas y sus jugadores ejecutaron el plan a la perfección. Mientras al Tizona se le agotaba la gasolina y las fuerzas flaqueaban, el Palencia administraba su renta con una defensa asfixiante. Borg sentenció definitivamente el choque con dos triples más, elevando la diferencia a los 14 puntos (65-79) a falta de cinco minutos. Los instantes finales fueron un mero trámite (71-85) ante un Tizona Burgos que, exhausto, acabó bajando los brazos ante la superioridad de un rival que no permitió fisuras en su camino a la victoria.