Este, precisamente, es el mayor valor que Nihad Djedovic puede aportar al Unicaja. A la ‘vejez’, a sus 36 años, después de haberse curtido en … la élite europea durante años y de seguir haciéndolo vestido de verde y morado, el veterano jugador bosnio demuestra, cuando la situación general del equipo se complica y llegan los instantes trascendentales, ser uno de los hombres con mejor capacidad de gestión de los momentos delicados, de acertar con sus decisiones, de mantener la cabeza fría. Ante el Élan Chalon, con 18 puntos y 20 créditos de valoración, emergió tras el descanso para cambiar el signo del partido y darle al Unicaja la ventaja necesaria para matar el encuentro al final.

Lo mejor de todo es que, dados los antecedentes, no resulta demasiado novedoso lo que aquí se cuenta. En el mes de enero se consagró como uno de los jugadores del momento, igual que ahora, asumiendo galones en los momentos más complicados, anotando la canasta ganador ante el UCAM Murcia, en aquella prórroga, y también en los primeros partidos del ‘Round of 16’ en esta Champions, competición en la que tacha el último objetivo de la lista, aunque sólo por el momento: el de clasificarse a cuartos de final. El martes que viene (20.00 horas) ante el Joventut buscará el primer puesto del Grupo K.

En el regreso del equipo a la competición tras el desastre copero, el bosnio también brilló. Estuvo agresivo en ataque y en defensa y también acertado en el triple. Anotó 16 puntos y terminó el partido, en el que disputó 17:26 minutos, con 16 de eficiencia. Sus dos últimas actuaciones confirman su gran estado de forma, que viene a ser una constante en lo que va de 2026. Más allá, su rol toma un extra de importancia ahora, en un momento en el que el equipo se encuentra diezmado por las bajas.

En líneas generales, ha sido el mejor jugador del Unicaja en este particular ‘Top 16’, en el que ha anotado 15 puntos o más en tres de los cinco partidos que van de ronda: hizo 21 en el primero, en Málaga ante el Wurzburg, le endosó 15 al Chalon en el Carpena y volvió a hincar el diente ante el cuadro francés este martes, firmando 18. En ese partido, además, consiguió llegar a los 1.000 puntos en la ACB, aunque no se trata de nada más que un dato.

El alero ya ha verbalizado en alguna ocasión que no se preocupa en brillar y que se considera un soldado al servicio del plan de Ibon Navarro, dispuesto a apoyar y arrimar el hombro con cualquier tarea que se presente necesaria. Las críticas que acaparó a principio de curso se están convirtiendo ahora en merecidos elogios ahora, cuando la competición madura.

Así, no todo son sombras en un equipo cargado de problemas, según las palabras de Ibon Navarro, algunos que se ven desde fuera y otros a nivel interno. «Los jugadores están intentando ayudarse los unos a los otros, y nosotros también los apoyamos e intentamos estar ahí. Es muy fácil estar en las buenas, pero también hay que estar en las malas. Son cosas que evidentemente no pueden trascender del ámbito personal y privado de los jugadores. No voy a venir aquí a hablar de esto». Ahí, en esa ecuación, Djedovic le pone un poco de luz a la cosa.