Las acusaciones de abuso físico y psicológico dentro de los fogones de Noma, tres estrellas Michelin y elegido el mejor restaurante del mundo durante cinco años, han terminado por dinamitar la figura del chef danés René Redzepi, quien este jueves ha presentado su … renuncia tras las denuncias por su comportamiento inapropiado.
El escándalo lo destapó ‘The New York Times’, que tras meses de investigación publicó hace unas semanas el testimonio de más de 35 extrabajadores del local de Copenhague considerado el padre de la ‘nueva cocina nórdica’ para contar detalladamente cómo ha sido el maltrato de Redzepi. Las fuentes relataron cómo, entre 2009 y 2017, en el apogeo de Noma, el cocinero y otros jefes de su equipo habrían intimidado, agredido, humillado públicamente y hasta golpeado a varios trabajadores.
El propio Redzepi había reconocido con anterioridad que su comportamiento en la cocina no era el adecuado. En aquel entonces, aseguró ser consciente de su conducta sin dar más detalles. Según ‘The New York Times’, el chef llegó a castigar, amenazar y burlar a sus trabajadores al punto que muchos de ellos dicen estar afectados psicológicamente.

El exdirector del laboratorio de fermentación de Noma, Jason Ignacio White (centro), se reúne con activistas y trabajadores frente al restaurante temporal Noma en Los Ángeles.
(AFP)
Un cocinero ha llegado a relatar cómo Redzepi se burló de él delante de 40 compañeros por su gusto musical. La escena se remonta a 2014, cuando, según la fuente, el chef lo golpeó en las costillas y le gritó que dijera que le gustaba «practicar sexo oral a los DJ». Los exempleados han denunciado un clima de «guerra» caracterizado por críticas hacia sus físicos, ridiculizaciones públicas y amenazas de ser incluidos en «listas negras» de otros restaurantes del mundo.
Una de las excocineras de Noma ha confesado que ir a trabajar al local era como «ir a la guerra». «Tenías que obligarte a ser fuerte, a no mostrar miedo», ha descrito.
Jason Ignacio White, exjefe del laboratorio de fermentación de Noma, fue una de las pocas personas que señaló a Redzepi públicamente. A través de Instagram, el exempleado revelaba las denuncias de otros compañeros (la mayoría de ellos, estudiantes en prácticas que no recibían remuneración). Ha asegurado que el danés les pinchaba con los utensilios de la cocina, les daba puñetazos en la cara o les pegaba contra las paredes, según recoge el trabajo del ‘The New York Times’.
Desde que Redzepi fue grabado por primera vez gritando a los cocineros en el documental de 2008 ‘Noma at Boiling Point’, el chef ha realizado varias disculpas públicas. En un ensayo publicado en 2015 admitió que en el pasado se comportó como una «bestia», reconociendo que ejercía una fuerte presión e intimidaba a las personas que trabajaban bajo su mando.
El cocinero finalmente ha sucumbido al escándalo. Ha dado el paso en sus redes sociales, primero publicando una disculpa («a aquellos que sufrieron bajo mi liderazgo, mal criterio o ira, lo siento muchísimo y he trabajado para cambiarlo») y ahora escribiendo que reconoce que los cambios hechos en los últimos tiempos en la gestión de Noma «no reparan el pasado (…) asumo mi responsabilidad por mis acciones».
Noma cerró como restaurante en 2014, pero, siguiendo la estela del español elBulli, se convirtió en un laboratorio de investigación y creación y en una marca que organiza eventos en el mundo -hoy mismo se iba a inaugurar una ‘pop up’ en Los Ángeles- y lanza productos de elaboración propia, como salsas y otros alimentos.