Las expectativas del PP han ido subiendo con el transcurso de los días. Ha sido una campaña de menos a más. Alberto Núñez Feijóo no lo pudo esconder en el cierre del viernes en Valladolid, al lado del presidente autonómico y candidato a la reelección, … Alfonso Fernández Mañueco: «Nos va a ir bien el domingo. Hemos hecho una buena campaña». Quizá es la frase que más se repetía en la Feria de Muestras en el último mitin después de dos semanas. «No hemos cometido errores. Todo ha ido bien, sin sobresaltos». Y eso es un éxito para el partido, acostumbrado a tensionarse siempre en los días previos a las elecciones.
El otro mensaje también quedó claro. Lo dijo primero Feijóo y después remató Mañueco: «Las elecciones se ganan con una victoria contundente. Y para que haya un gobierno estable y libre que solo dependa de los ciudadanos». El líder del PP, en un llamamiento total a la movilización, pidió minimizar la dependencia de Vox todo lo posible. De eso también ha ido esta campaña, en plena resaca de las elecciones aragonesas y antes las de Extremadura. «Pedir el voto para que el PP no gane no lo había visto en mi vida. No queremos que nos bloqueen. Hay quien se presenta para jugar con los votos hasta que decidan que haya gobierno», zanjó el líder popular, apuntando a Santiago Abascal.
Hubo otro mensaje directo a la línea de flotación de Vox: «¿Qué es eso de defender a los agricultores si la única vez que tuvieron la responsabilidad en la Consejería de Agricultura se fueron? Dejaron el tractor, los regadíos, lo dejaron todo», acusó Feijóo a «ese partido que dice que defiende el campo».
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Elecciones de Castilla y León
La falta de acuerdos con Vox se ha convertido en la principal baza de la campaña castellano y leonesa para los populares. Y decidieron explotarla hasta el final. También hubo muchos recados para el PSOE, a escasos metros en la misma ciudad, y congregados con Pedro Sánchez, José Luis Rodríguez Zapatero y Óscar Puente, además del candidato, el alcalde de Soria, Carlos Martínez.
Antes del cierre en Valladolid, Feijóo visitó Ponferrada (León). Los que le acompañaban se sonreían al llegar al mitin final. Las buenas sensaciones parecían imposibles de contener. Y más si se compara con la campaña de 2022, que fue muy complicada para el PP. «No ha tenido nada que ver», repetían los cargos autonómicos, diputados, senadores y alcaldes.
El líder del PP tampoco eludió la guerra de Irán en su discurso, a pesar de que el partido ha evitado entrar al debate de fondo. Feijóo eludió, eso sí, una vez más a la vía económica, que es por la que realmente ha apostado desde el primer momento: «No se puede decir con una mano no a la guerra y con la otra recaudar por la inflación que genera la guerra», advirtió, en clara alusión a la recaudación récord por el IVA a través de la subida del combustible y cuando el PP ha puesto encima de la mesa un paquete de medidas económicas.
Mañueco, que si revalida la presidencia será presidente en una tercera legislatura, puso en valor su campaña de gestión y aseguró que «si la gente no quiere ocurrencias» la única vía es la de su partido: «Concentrar el voto en el PP es el camino para estar libre del sanchismo. No hay otro», remató.