El 25 de marzo de 2015 volé a Inglaterra con pocas expectativas, pensando que un titán del rock & roll de la talla de McCartney sería excesivamente diplomático. Pero en lugar de eso se mostró franco, desenfadado e incluso señaló y culpó a Rolling Stone y al Salón de la Fama del Rock & Roll de crear una historia revisionista de los Beatles que lo situaba como el eterno segundón de Lennon, a quien la revista veneraba tras ser asesinado en 1980, transformando a Lennon en «el personaje a lo James Dean«, según McCartney. Ahora que lo pienso, aquello fue una salva inicial en la campaña de una década de Paul para consolidarse en el imaginario popular como un igual a Lennon, eclipsando el épico documental The Beatles: Get Back de Peter Jackson y los muchos libros, películas y exposiciones que McCartney ha producido desde entonces. En la entrevista, que Vanity Fair publicará en dos partes, McCartney se mostró dispuesto a separar el mito de la realidad, discrepando de los biopics del grupo e incluso de las obras publicadas, incluida la del principal estudioso de los Beatles, Mark Lewisohn. «Resulta interesante porque yo soy un hecho, no un mito. Para mí, esto es un hecho», me dijo.
El primer número de Rolling Stone salió en noviembre de 1967. John Lennon aparecía en la portada, en un fotograma de la película Cómo gané la guerra. ¿Qué recuerda de aquella época? Cuando salió por primera vez, ¿le llamó la atención?
Sí, claro. O sea, cualquier cosa así —papel con membrete, cualquier cosa de gente un poco colocada— llamaba la atención.
Creo que para mí, el precursor fue una cosa llamada International Times en Londres. Aquello fue el año antes de que saliera Rolling Stone, en el 66. Un grupo de gente que yo conocía había fundado aquel periódico de fumetas: [Allen] Ginsberg colaboraba en él. Podías hablar más libremente porque no era el Daily Nosequé o el Daily Nosecuántos. Era un foro donde sabías que la gente pensaba como nosotros.
Estaba metido un tipo llamado Barry Miles, que más tarde escribió un libro sobre mí [Paul McCartney: Many Years From Now, una biografía autorizada publicada en 1997]. Me juntaba con ellos porque, en aquel momento, los otros miembros de los Beatles se habían instalado en los suburbios. Todos estaban casados. Yo no, y vivía en la ciudad con mi novia, Jane Asher. Así que la gente con la que salía y las cosas que hacía tendían a ser cosas de ciudad.
A través de Peter Asher (el hermano de Jane) y sus amigos John Dunbar y Barry Miles, montamos una pequeña escena underground. Los arquitectos que me ayudaron con mi casa eran primos de John Dunbar o algo así. Era un grupito —arquitectos, artistas, escritores, músicos— y básicamente nos sentábamos por ahí, drogándonos y teniendo conversaciones geniales, como se hacía en aquella época. Todo era muy divertido. Muy, muy divertido.
La cosa es que [en 1965] pusieron en marcha algo llamado Indica, que era una galería de arte en Mason’s Yard en Londres, y yo estaba muy involucrado en aquello. De hecho, ayudé a pintarla, solo porque era un grupo de amigos. No tenía nada de lujoso. Pero me gustaban la filosofía y los libros, me gustaba la literatura, ya que acababa de estudiar literatura inglesa en el instituto. Tuve el mejor profesor, ese que todos tenemos, con un poco de suerte. Aquel gran profesor me introdujo en la literatura inglesa.