«El virus del papiloma humano no entiende de edad, ni de hábitos sexuales, afecta por igual a mujeres jóvenes que a otras en la quinta o sexta década de la vida». Así lo indicó la especialista de Ginecología y Obstetricia de la GAI de Albacete, la doctora Llanos Belmonte, que aseguró que «no existe concienciación suficiente, falta mucho todavía por hacer para sensibilizar a las mujeres, porque muchas no saben de lo que hablamos cuando las derivan a nuestras consultas por una infección de alto grado, desconocen cómo han podido contagiarse, o si pueden hacer algo para evitarlo, es algo que les genera mucho conflicto y a nivel de pareja, porque no deja de ser un virus de transmisión sexual».
Salvo el tabaco, que es un factor que facilita la persistencia del virus, no hay otras causas que puedan favorecer su proliferación. «Es muy frecuente que las mujeres que tengan lesiones precancerígenas por este virus sean fumadoras», indicó la doctora Belmonte.
«Con una vez que una persona haya tenido relaciones sexuales con un portador del virus es suficiente para contagiarse; y es nos contagiamos el 90% de las personas por lo menos una vez año, con lo que no hay un perfil claro de infección por este virus», agregó la ginecóloga del CHUA.
Por una parte existe la prevención primaria con la vacuna frente al virus del papiloma humano, que el año pasado se administró a casi 6.000 niñas y niños de 12 años de la capital y otras poblaciones adscritas a la GAI albacetense; y por otra está el cribado.
El cáncer de cuello de útero tiene una historia natural muy particular, «porque desde que la infección se produce hasta que se desarrolla el cáncer clínico pueden pasar muchos años, entre 10 y 20 años», agregó la doctora Llanos Belmonte, que insistió en la importancia del cribado, «porque nos aporta muchas oportunidades en el tiempo para detectar una situación altamente predisponente como la infección por dos de los tipos con más riesgo congénico, hasta que aparece una lesión precancerígena tratable o un cáncer en estadios iniciales, nos da muchas oportunidades en la vida de la mujer para detectar lesiones antes de que den lugar a un cáncer».
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