El ave fénix, la que renacía de sus cenizas, era según los historiadores una criatura mitológica griega. Pero es falso. Existe y es más de Valladolid que los pavos reales del Campo Grande. Nació con la llegada de Escribá y se reprodujo en Gijón y Málaga, antes de poner sus huevos en Zorrilla ante el Leganés. El ave fénix es este Real Valladolid que nunca se da por vencido. Que nunca muere. Que cuando lo conducen al cementerio, abre la tapa del ataúd y remata a gol. Y así le va de bien. Desde que llegó el nuevo entrenador suma 8 puntos de 12. Sigue sin perder.

Y no es porque Sánchez López no pusiese de su parte para ello. Pasó de no pitar nada al arbitraje selectivo, según la zona en que se produjese la acción y quién la cometiese. No fue suficiente y obvió cualquier posibilidad de falta sobre Canós en el primer gol del Leganés. En el segundo tampoco vio nada punible en la acción previa sobre Garri, aunque se trató de una jugada mucho más abierta.

El murciano se pasó además la ley de la ventaja por el forro y regaló dos minutos al final a los madrileños, a ver qué pasaba. A medida que llegaba el final, su criterio se iba tiñendo color pepino.

Pero lo peor que hizo fue arbitrar a Alejo como si este partido fuese la segunda parte del encuentro contra el Albacete en el que le expulsó y consignó en el acta las declaraciones por las que le cayeron tres partidos. Obvió faltas evidentes sobre él y le pitó hasta las que no hizo, desquiciando a todo el Pucela.

Lo malo de bajar no sólo es que también desciende el nivel del fútbol, sino el de los arbitrajes.

Pero la patética labor de Sánchez no puede monopolizar la impresión de un partido en el que el Pucela demostró que tiene vida de sobra para salir del agujero. Su primera parte fue excelente. Tanto, que el resultado se antojaba corto, como se demostró en la segunda. Los de Escribá perdonaron demasiado y casi lo pagan. Bien colocados, presionantes, robando balones y plantándose con facilidad en ataque gracias a un fútbol coral y móvil, fallaron ocasiones en boca de gol por medio de Chuki y Marcos André.

Se acordarían de ellas pese a que Canós marcó de cabeza en el segundo palo un córner botado por Chuki, ganando la partida a Cissé. El de Nules tuvo con un tiro lejano la ocasión para un 2-0 que no llegó. Acabó la primera parte con un Leganés inocuo de cara a portería pese a su mayor posesión de balón y la idea de que la banda desafinada que era el Pucela, llevaba camino de transformarse en una orquesta sinfónica.

La segunda mitad trajo la tensión que suele sorprender al que perdona. Chuki volvió a marrar sólo ante Soriano, que paró luego un disparo de Garri.

Poco después llegó el empate. Canós fue entrado en falta por Dani Rodríguez cerca de la línea de gol, y éste puso el balón para el remate a la red sólo de Cissé. Los centrales estaban fuera de sitio.

La grada no se creía lo ocurrido, pero el gol no llega por méritos acumulados sino por aciertos, aunque sean tras falta no pitada.

Latasa saltó al campo y fue providencial. Urgió a Chuki a sacar rápido de banda, le devolvió el balón, éste lo centró al segundo palo para que Ponceau se lo pusiese suave y certero a Marcos André en el área pequeña para marcar. Un gol de colectivo.

Al Leganés le escoció el tanto y se volcó aún más al ataque. En la misma banda zurda pucelana de su primer gol, se elaboró el segundo. Duk se zafó de Garri en una jugada gris en la que el canterano se lesionó al salírsele el hombro, y marcó de tiro cruzado.

Al Pucela le sentó el segundo empate como banderillas de fuego. Se había levantado ya una vez, pero dos parecían demasiadas. Puede que lo sean para los demás, pero no para el ave fénix. Un centro de Hugo San, que entró por Garri, fue cabeceado a gol por Latasa después de quedarse suspendido en el aire, ignorando la ley de la gravedad. El día que la explicaron no fue al colegio.

Otra vez, como en Málaga, el madrileño (ave fénix dentro de un ave fénix) salvaba puntos. Esta vez junto a un Aceves que no influyó en los goles recibidos, un Garri brillante hasta el 2-2 y un Juric excepcional.

Si Escribá ha logrado que Latasa marque y que su equipo haga música tan bien afinada como para que merezca la pena pagar la entrada, no hay autoridad mundial que le ponga límites. Ni siquiera Sánchez, que alargó el final todo lo que pudo y más, para añadir suspense al resultado. No sabe que no hay quien mate al ave fénix.

FICHA TÉCNICA

Real Valladolid: Aceves; Alejo, Tomeo, Martínez, Garri (Hugo San, min. 82); Juric, Ponceau (Lachuer, min. 82); Federico (Sanseviero, min. 86), Chuki, Canós (Latasa, min. 69); y Marcos André (Erlien, min. 82).

Leganés: Soriano; Leiva (Figueredo, min. 86), Miquel, Marvel, Franquesa; Cissé, Melero (Guirao, min. 46), Óscar Plano (Cruz, min. 79); Duk, Diego (Asue, min. 79) y Dani Rodríguez).

Árbitro: Sánchez López.

Tarjetas amarillas: Melero, Dani Rodríguez, Latasa y Tomeo.

Tarjetas rojas: No hubo.

Goles: 1-0: Canós (min. 21). 1-1: Cissé (min. 65). 2-1: Marcos André (min. 73). 2-2: Duk (min. 78). 3-2: Latasa (min. 92).

Incidencias: Estadio Zorrilla. 18.321 espectadores.