Hace 28 años estuvo 28 horas a la deriva en el mar sin saber si iba a poder contar lo que había vivido. Un trágico naufragio en alta mar a bordo de un pesquero le marcó para siempre. Pero esa experiencia límite tan … traumática la transformó en un servicio de auxilio hacia los demás al convertirse en miembro de Salvamento Marítimo. Ahora, como parte de a tripulación del Salvamar Vela, buque de Salvamento Marítimo con base en Mazagón, es un héroe anónimo que rescata a otras personas de la soledad e incertidumbre del océano del mismo modo que él fue salvado entonces.

Esta historia real tiene el rostro y la voz de José Antonio Hernández, un vecino de Mazagón (Huelva) que da testimonio de una vida anterior y una presente que forma parte del cortometraje ‘Tiempo Prestado’. Lo ha rodado el cineasta onubense Paco Ortiz, amigo del protagonista, ‘Neno’, como le llama desde que siendo adolescentes jugaban en sus playas. Ahora que su vida es contar historias en documentales, como las de tantos artistas andaluces ilustres, pone el foco en alguien que merece el mismo reconocimiento o más.

«Me gusta contar este tipo de historias porque pueden ser un ejemplo. Es muy inspirador para todos. De una experiencia así ha logrado sacar algo bueno», destaca a Huelva24 Ortiz, que subraya se trata de un acontecimiento que conoce desde que sucedió, «real» y que como muchas veces se dice «supera a la ficción». Añade que «alrededor siempre pasan cosas extraordinarias» y que «no hay que irse tan lejos para encontrar historias interesantes».

José Antonio era en 1998 un mecánico de 20 años embarcado en el pesquero Peixe del Mar 7 junto a otros 13 tripulantes. Sólo sobrevivieron cuatro. Una fuga de agua causó que la embarcación diera la vuelta, un giro en el que una mayoría de los ocupantes falleció instantáneamente. No fue el caso del protagonista de la historia. En mitad de la noche, con todo lo conocido en el interior del barco del revés, a oscuras en una burbuja de aire que se acababa, tuvo que encontrar una salida para salvar su vida.

«El relato es estremecedor»

«Conoce el barco pero está desorientado y es de noche, no ve nada, no sabe por donde salir», describe Ortiz sobre la situación, de la que escapa conteniendo la respiración mientras recorría pasillos y escaleras. Finalmente, logró salir a la superficie con otros cuatro compañeros, con los que se queda sobre el casco del barco invertido. Uno de ellos muere, el resto está condenado a una espera de 28 horas sin comida ni agua, con la esperanza diluyéndose en el mar, donde acabó hundiéndose el pesquero. Volvió a hacerse la noche y se quedaron aferrados a unos salvavidas hasta que finalmente fueron rescatados cerca de Agadir (Marruecos). «El relato es estremecedor», sentencia el cineasta onubense.

«Lo normal es que una experiencia así te haga huir y no acercarte más al agua»

Paco Ortiz

Director del cortometraje documental ‘Tiempo prestado’

A pesar de vivir todo eso, regresó pronto al mar, en menos de un par de años, como parte de Salvamento Marítimo, para estar en el otro lado de la historia y ofrecer con la máxima empatía un auxilio vital. Fue su segundo giro entre olas. «Su familia siempre ha estado vinculada al mar. Sus abuelos, padres y hermanos. Lo normal es que una experiencia así te haga huir y no acercarte más al agua, como quien ha tenido una mala experiencia en un avión y decide no subirse nunca más. Pero él no. Transformó una experiencia negativa en algo positivo, su vocación por salvar a los demás», explica Ortiz.

El cineasta explica que el cortometraje documental se llama ‘Tiempo prestado’ porque la vida le ha dado «una segunda oportunidad» a partir del suceso en el que podría haber muerto. «Él decide qué hacer con ese tiempo prestado y es rescatar a personas que han pasado por sus mismas circunstancias», valora.

En este trabajo audiovisual se va a contar cómo es la profesión actual del protagonista como marinero a bordo de una embarcación de salvamento, en la que curiosamente su hermano es el patrón. A partir de ahí, él recuerda cómo fue su accidente y el camino hasta este destino.

Ortiz concluye que a la hora de desempeñar esta profesión «su grado de empatía es mucho más alto que el de cualquiera, porque conoce perfectamente el estado en el que se encuentra alguien que ha vivido esa situación».

Vuelve a vivir de algún modo esa angustia y ese dolor con cada rescate, pese a que sean situaciones diferentes. Ya sea un velero a la deriva, alguien que se alejó demasiado haciendo windsurf o una patera con inmigrantes parece «inevitable que ante una llamada para un rescate de estas características la piel se le erice un poco».

«Se rescata a sí mismo constantemente»

Opina que «al revivir los acontecimientos que le pasaron y actuar ahora con otros, de alguna manera él se está rescatando a sí mismo, borrando ese miedo y convirtiéndolo en un impulso, una fuerza. Se rescata a si mismo constantemente en este tipo de circunstancias».

El amigo del protagonista lo define como «una persona tímida y tranquila, de las que hacen más que hablan, que guarda por dentro ese ejemplo de superación y de valores, de generosidad y servicio a los demás, de empatía. En una situación límite seguro que no duda a la hora de saltar», expresa. Refleja también cómo mientras muchos eligen su profesión por condiciones laborales u otros motivos, en este caso sobresale «el servicio a los demás». En esta misión «a veces lo más importante que tienen que hacer es dar un abrazo y dar apoyo psicológico, porque tampoco son médicos pero en ese momento lo son todo para los rescatados», considera.

El rodaje se ha realizado en alta mar, en la playa y las calles de Mazagón, en el hábitat del protagonista, pulsando el sentir de su familia, sus amigos y su tripulación. Ha contado con el trabajo de Santi Cayuela, un profesional que aprecia especialmente Ortiz. «Es buenísimo, con un gran gusto y valoro que una historia de Huelva me ha dado la oportunidad de poder contar con él en unos días de rodaje buenísimos».

Ahora quedan por delante meses en los que dar forma al relato audiovisual, hacer un trabajo intenso de posproducción y montaje, en el que va a cobrar protagonismo el sonido del mar e imágenes muy potentes. Paco Ortiz no esconde que una obra de estas características quiere que se estrene en Huelva y que el Festival de Cine Iberoamericano, en el que recientemente ha cosechado éxitos, sería un lugar «magnífico» para cortometraje «onubense por todos sus poros».