El pozo de enorme profundidad en el que se ha metido el Casademont Zaragoza ya es tan hondo que incluso ha conseguido batir un récord negativo del club. La crisis a nivel deportivo (y por ende institucional) de la entidad aragonesa no solo es galopante y muy preocupante, lo peor es que, de momento, no se le ve ni un atisbo de fin y ni un clavo, ni ardiendo, al que agarrarse. A día de hoy, el equipo es un muerto en vida, sin capacidad alguna de reacción, ni desde el banquillo, ya que la llegada de Joan Plaza no se ha traducido en victorias, ni en el juego, ni en el amor propio de los jugadores.
El colapso y hundimiento actual es tan grande que nunca, ni en los episodios más oscuros de la historia del club desde su fundación en el 2002, había encadenado tantas derrotas consecutivas. Son ocho ya las que acumula un Casademont que ha pasado de mandar mensajes de puertas afuera de mirar hacia el playoff, confiar en su entrenador (para luego echarlo) y cambiar piezas en la plantilla para recuperar el pulso a ser un alma en pena por la Liga Endesa. Y ya no es solo perder, es cómo se hace y con la plantilla más cara y con miras más altas de siempre.
El dato es tan frío como reflejo del momento que vive el club. De hecho, el récord lo tenía en siete, en tres ocasiones, y tras caer en Málaga frente al Unicaja rubricó otro triste capítulo en su historia en una temporada que, en esta línea, terminará en descenso, aunque a tiempo está de despertar y revertirla.
En su temporada de estreno en la ACB, en la 08-09, perdió siete partidos seguidos antes de ganar al Cajasol en Sevilla y volver a caer otros cinco. Ahí se fraguó el descenso a la LEB Oro, que fue rubricado con otras siete jornadas consecutivas perdiendo, que fueron las últimas precisamente. En la 21-22, la de la salvación agónica en Murcia, también vivió siete derrotas entre febrero y abril, rotas ganando al Barça.
En épocas más recientes, la marca se quedó en seis derrotas en ACB como mucho. Ocurrió entre las jornadas 3 y 8 de la temporada 15-16, cuando se comenzó con un triunfo en ocho partidos, también en la 17-18 justo antes del cambio de año, que trajo de regalo de Reyes una victoria contra el Estudiantes, en la recta final de la campaña 20-21 y las seis primeras jornadas de la 22-23, con Schiller en el banquillo.
Y lo que viene es de aúpa. Quería el Casademont jugar finales y por eso se apuntó un año más a la FIBA Europe Cup, pero lo que no se esperaba era jugarlas en Liga y en marzo. Este próximo sábado visita el Príncipe Felipe el Recoletas Salud San Pablo Burgos, equipo al que ha resucitado Porfirio Fisac y que viene en racha, con tres victorias en sus últimos cuatro encuentros. Lo que el Casademont espera de Joan Plaza es lo que ya ha logrado Fisac en tierras burgalesas.
De estar a tres victorias del Casademont a que ayer mismo quedasen neutralizadas. El San Pablo Burgos venció y apalizó a todo un Kosner Baskonia por 107-96, igualando su récord de anotación en Liga Endesa y superando el de valoración. Solo la derrota del Morabanc Andorra ante el Bàsquet Girona (82-75) impidió que los aragoneses durmieran toda la semana en descenso. El conjunto del Principado es el que ha caído a la zona roja por el basketaverage ante el triple empate a seis victorias del Casademont, Andorra y Burgos ya que todavía no se han jugado los duelos directos entre ellos.
De todos modos, el Casademont Zaragoza le tiene ganada la partida individual al Morabanc Andorra y este sábado se sabrá si también al Burgos, al que vencieron los aragoneses en la primera vuelta por 13 puntos. Y a la ecuación, como siga así, habrá que incorporar al Gran Canaria, que tiene solo una victoria de ventaja con respecto a la zona de descenso a Primera FEB.
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