A todo tren, aunque en esta ocasión el viaje lo hiciera en avión. La vicepresidenta segunda del gobierno, Yolanda Diaz, no escatimó en gastos en su viaje a Los Ángeles para acudir a la entrega de premios de los Oscar. La también ministra de Trabajo, … según fuentes presenciales, viajó en el vuelo IB0351 de la compañía Iberia que partió del aeropuerto de Madrid – Barajas a las 13.20 del pasado viernes. Díaz, según esas mismas fuentes, viajó en uno de los asientos de la clase Business más caros de los que se comercializan. El coste del billete, al que ha tenido acceso ABC, ascendió a 7701,64 euros -7061 del pasaje más 640,64 euros de tasas-.

El avión, que tenía salida prevista para las 12.50, retrasó su despegue unos cuarenta minutos por la rotura de un asiento en clase turista. A la vicepresidenta, que ya estaba en una furgoneta negra a pie de pista esperando para embarcar, se le ofreció la opción de retornar a la sala de autoridades durante la espera, algo que rechazó para poder ser la primera en embarcar. Finalmente ella y sus acompañantes subieron al avión a las 12.38 en la terminal T4S del aeropuerto Adolfo Suárez de Madrid Barajas. A Díaz le acompañó, como mínimo, su jefa de gabinete, Virginia Uzal, cuyo coste del billete, según la documentación a la que ha accedido este medio fue del mismo que el de la ministra.

Ese mismo viernes por la tarde este periódico contactó con miembros de su gabinete que le acompañaron en el viaje para confirmar el desplazamiento de la vicepresidenta a Los Ángeles. Pues, hasta ese momento, no se había informado de la presencia de Yolanda Díaz entre la delegación de la película española Sirat en la entrega de premios de los Oscar.

Sin embargo ABC no obtuvo respuesta hasta este domingo, tras confirmar ella misma su presencia, excusando la falta de respuesta y preguntando «por qué preguntabas el viernes?». Es decir, interesándose por los motivos por los que este medio reclamaba información pública de la ministra.

Y es que pese a tratarse de un viaje oficial, del que no se informó hasta el último minuto, Díaz optó por un vuelo comercial en lugar de utilizar las aeronaves del Ejército del Aire y del Espacio para realizar este desplazamiento. La petición de uno de esos aviones le hubiera obligado a desvelar sus planes a otros compañeros de gabinete.

Este periódico se ha puesto en contacto este lunes con la compañía aérea que apelando a la ley de datos no ha dado información alguna. Desde el entorno de la ministra, también interpelados por la cuestión, no desmienten que hubiera realizado ese vuelo en la categoría business hasta Los Ángeles.

Lo que sí ha podido saber es que el avión se retrasó por rotura de un asiento de turista, con Díaz ya sentada en la furgoneta de acceso a pie de pista. Al vicepresidenta le dieron opción de regresar a sala autoridades o quedarse allí esperando y ella prefirió quedarse a pie de pista porque quería ser la primera en embarcar. Embarcó a las 12.38, doce minutos de la hora prevista para despegue, que se acabó retrasando cuarenta minutos.

Tres días en Hollywood

La vicepresidenta segunda del Gobierno y su equipo han estado tres días en Hollywood, pese a que en su agenda oficial solo figuraban actos que justificasen su estancia el pasado domingo. Yolanda Díaz tenía un encuentro con el equipo de película gallega ‘Sirat’, la representante de España en los premios, y posteriormente su presencia en la gala celebrada en el teatro Dolby de Los Ángeles.

A día de hoy, aunque miembros de ‘Sirat’, incluido el propio director Oliver Laxe, confirman que estuvo presente con un vestido beige y unos pendientes de soles, no han trascendido fotografías de ella pese a haber acudido en viaje oficial. Donde sí que no estuvo, según esas mismas fuentes, es en la fiesta posterior que organizó el equipo de la película a escasos kilómetros de la gala.

Según fuentes de toda solvencia consultadas por ABC la ministra de Trabajo y sus acompañantes se alojaron en un hotel con un precio por noche de alrededor de 500 euros.

Mientras ella estaba en el evento cinematográfico, la candidatura en la que estaba representada su formación, se hundía en las elecciones castellanoleonesas y no alcabanzaba a sacar ni un solo procurador en las Cortes.