+ ALIEN WEAPONRY + WITCH CLUB SATAN
Miércoles 25 de Febrero de 2026 – Sala La Riviera – Madrid
Muchos años les ha costado a los suecos AVATAR llegar a ser lo que son a día de hoy. Tiempo suficiente hasta que consiguieron dar con los ingredientes que les han permitido confeccionar la fórmula del éxito que ahora cosechan.
Sus comienzos no fueron sencillos, y tampoco lo fue la búsqueda de identidad. Su sonido inicial era más crudo y menos original, hasta que en 2012 lanzaron su álbum ‘Black Waltz’, un punto de inflexión que marcó su estilo y los lanzó a una nueva etapa. Aprovechando ese impulso, pusieron toda su creatividad en ‘Hail The Apocalypse’ dos años después, consolidando definitivamente su arrolladora personalidad. Desde entonces, no han dejado de crecer, y fue ‘Avatar Country’ (2018) la verdadera catapulta que los llevó al estrellato, con su característico estilo circense y teatral ya plenamente definido.
En pleno 2026 celebran el medio siglo de carrera, y aunque el tour ‘A Night To Be Torn Apart’ no consta como una celebración como tal, es un hecho que no puede dejar de mencionarse. Es más, la pasada gira fue un evento extremadamente difícil de superar en expectativas, lo que no quita que más de un millar de personas se den cita cada noche para celebrar el gran show que AVATAR ofrecen cada noche.
En Madrid no fue menos, y aunque bien es sabido que reunir a las masas es más complicado un día entre semana, la icónica sala la Riviera lucía espectacular para recibir a AVATAR, ALIEN WEAPONRY y WITCH CLUB SATAN.
La tarea de romper el hielo no es sencilla, pero WITCH CLUB SATAN salieron a escena con el propósito de hacerse notar en la velada. Una banda formada en 2022 con propuesta cruda y provocadora proveniente de Noruega, que bebe influencias directamente de las raíces black metal de su país natal, aunque lo que realmente distingue a este grupo es su carácter feminista y teatral.
Tuvieron alrededor de media hora para defender su propuesta y convencer al respetable, pero, mitad de actuación, la performance dio un giro radical cuando las tres integrantes se desnudaron sobre el escenario, permaneciendo únicamente cubiertas por maquillaje y largas pelucas negras. Una imagen impactante que desplazó inevitablemente la atención hacia el plano visual.
En ese contexto, temas como “Mother Sea” o “Salvation” quedaron en un segundo plano, absorbidos por la contundencia del gesto y por la reacción dispar del público. El asunto es, ¿es necesario?, juzguen ustedes mismos.
Si WITCH CLUB SATAN apostaron por la provocación escénica, ALIEN WEAPONRY jugaron una carta algo más efectiva. El trío neozelandés salió con una propuesta que mezcla groove metal y thrash con raíces culturales maoríes, una combinación que les ha permitido diferenciarse dentro del circuito internacional.
Con varios años más de carretera a sus espaldas, demostraron tablas y solvencia durante su turno, que no fue mucho más largo que el de sus predecesoras. Pero la experiencia y el buen hacer de los de Nueva Zelanda les permitió conectar mejor con un público que ya empezaba a mostrarse más receptivo.
Gran parte de su identidad reside en el uso del idioma maorí en muchas de sus canciones, un detalle que aporta personalidad y refuerza ese vínculo con su herencia cultural. Su set se centró en la presentación de su tercer trabajo de estudio ‘Te Rā’, que honra a la deidad maorí del sol.
Probablemente si alguien te dijera que AVATAR son una banda formada a principios del nuevo milenio, es algo que te costaría asimilar, pues bien, la banda es uno de los pilares de la actualidad. Su camino no ha sido nada sencillo hasta el estrellato, y su nombre muchas veces ha estado camuflado entre los grandes cabezas de cartel de los festivales estatales e internacionales.
Precisamente por eso, el reto que tenían por delante no era menor. Superar la gira de 2023, la de presentación de ‘Dance Devil Dance’, parecía una tarea complicada. Aquella fue una de esas giras en las que todo encaja y el listón quedó por las nubes, así pues, la incógnita estaba en comprobar si serían capaces de volver a jugar en esa misma liga o incluso elevar la apuesta.
La transición fue rápida, casi sin margen para la distracción. Las luces se apagaron y la tarima de la batería se elevó partida en dos, abriéndose paso entre la penumbra. De entre la oscuridad aparecieron miembros del grupo avanzando en una plataforma, agrupados y encapuchados, mientras Johannes sostenía un candil que apenas iluminaba su figura.
La estampa, teatral y calculada al milímetro, sirvió como antesala para arrancar con “Captain Goat”, uno de los nuevos cortes, marcando desde el primer segundo el tono de la noche.
No tardó en llegar la contundente “Silence In The Age Of Apes”, que pronto caería en el olvido tras los primeros acordes de la reconocible “The Eagle Has Landed”. Con un público ya metido de lleno en su bolsillo, el quinteto siguió con contunencia y calidad con “In The irwaves”, para elevar más el mercurio de la mano de “Bloody Angel”, balada que encierra una agresividad como pocas lo hacen dentro del marco del romanticismo. Le siguió “Death And Glitz”, una de las más queridas de su recién estrenado ‘Don’t Go In The Forest’, y es que su espectacular y original riff principal es difícil de sacar de la cabeza una vez se escucha.
Con un sonido que roza la espectacularidad, los suecos son capaces de hilar pasado y presente a la perfección, siendo “Blod” la próxima en la lista, una de esas memorables de su ‘Black Waltz’ de 2012, que junto a “The Dirt I’m Buried In” y sus tintes de hit ochentero marcaron un bonito contraste.
Bien es sabido, que la interpretación y el espectáculo es siempre el esqueleto vertebrador de los shows de AVATAR. Aspecto muy comprobable cuando sonó “Colossus”, con lo cinco miembros alineados al frente del escenario, incluyendo al batería John Alfredsson aporreando una caja y un bombo a pequeña escala, mientras sus compañeros interpretaban una especie de danza marcial al ritmo de dicho tema. También puede verse cuando el guitarrista Jonas «Kungen» Jarlsby saca a pasear su alter ego de rey sentado en su trono de terciopelo rojo y corona en la cabeza para la interpretación de “Legend Of The King”.
Pero ahí no queda la cosa. El papel de su vocalista, Johannes Eckerström, es clave para su banda. Su tarea va más allá que la de ser un simple payaso por su maquillaje. Él siempre aporta el toque, y en este caso fue en “Howling At The Waves” junto al piano en medio del escenario, y un pequeño discurso donde recalca el amor que siente por la ciudad de Madrid. Dejando claro a sus seguidores de la capital el motivo de su amor por la ciudad y sus gentes, pues fue la primera vez que los coros de “Torn Apart” les funcionaron en directo como la banda había imaginado, tal y como sucedió también esa noche.
Con el ecuador del concierto más que sobrepasado, el final se vislumbraba cerca. La melodía más famosa que albergan, “Leti It Burn”, hizo acto de presencia. Esos riffs circenses y macabros, casi de cabaret antiguo y oscuro que hizo que muchos de los presentes escuchasen a la banda por primera vez marcó uno de los puntos álgidos, como cabía esperar. Hasta que “Tonight We Must Be Warriors” marcó el primer punto y aparte de la noche.
Apostando fuerte por su nuevo material, el tema homónimo de su nuevo trabajo, “Don’t Go In The Forest” abrió los bises de la mano de un globo atado a un coche teledirigido que corría por el escenario. Pero fueron “Smells Like A Freakshow” y “Hail The Apocalypse” las que pusieron el broche de oro y cerraron el show por todo lo alto.
Habiendo visto este show, posiblemente no puede decirse que remonte al de la gira pasada, uno de los puntos álgidos en la carrera de la banda, pero si se puede afirmar que AVATAR es una de las grandes bandas que coronan el panorama a día de hoy, y que sus shows siempre son grandiosos.
Texto: Tamara Rúiz
Fotos: Oscar Gil Escobar
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