La farmacéutica Abbott ha anunciado nuevos datos reales que revelan una creciente carga global de cetoacidosis diabética (CAD). Los hallazgos también muestran lagunas significativas en la detección temprana del aumento de los niveles de cuerpos cetónicos entre las personas con diabetes y los profesionales sanitarios. La CAD ocurre cuando los …

La farmacéutica Abbott ha anunciado nuevos datos reales que revelan una creciente carga global de cetoacidosis diabética (CAD). Los hallazgos también muestran lagunas significativas en la detección temprana del aumento de los niveles de cuerpos cetónicos entre las personas con diabetes y los profesionales sanitarios. La CAD ocurre cuando los cuerpos cetónicos se acumulan en la sangre hasta niveles peligrosos –a menudo antes de que se reconozcan los síntomas– y puede tener graves consecuencias para la salud. De hecho, la CAD es una de las principales causas de muerte en personas menores de 58 años con diabetes tipo 1. Y, aunque tradicionalmente se asociaba con la diabetes tipo 1, la CAD afecta cada vez más a las personas con diabetes tipo 2.

En tres estudios realizados en Reino Unido, Francia y Estados Unidos, los investigadores encontraron que las tasas de cetoacidosis diabética están aumentando, que la monitorización de cuerpos cetónicos sigue pasando desapercibida, incluso entre usuarios muy activos en cuanto a tecnología de la diabetes, y que los clínicos carecen de orientación estandarizada sobre cuándo y cómo intervenir antes de que se desarrolle la cetoacidosis. En conjunto, los hallazgos ponen de manifiesto una brecha creciente entre la conciencia de la CAD y la capacidad de detectar niveles ascendentes de cuerpos cetónicos lo suficientemente pronto como para prevenirla. Estos datos fueron presentados en la 19.ª Conferencia Internacional sobre Tecnologías Avanzadas y Tratamientos para la Diabetes (ATTD), que se celebró en Barcelona del 11 al 14 de marzo.

Un aumento de la CAD y un alto riesgo de recurrencia

El estudio retrospectivo de 23 años realizado con casi 660.000 personas con diabetes en Reino Unido encontró que las tasas de CAD han aumentado considerablemente en quienes conviven con diabetes tipo 1 y tipo 2. Basándose en una de las cohortes poblacionales más extensas jamás analizadas para la CAD, el análisis muestra que la incidencia en adultos con diabetes tipo 1 se triplicó a lo largo del periodo del estudio. En la diabetes tipo 2, la incidencia de CAD se multiplicó por seis, una tendencia llamativa en una población no tradicionalmente asociada a esta complicación. Aunque parte de este aumento puede reflejar un subregistro de casos en años anteriores, la tendencia general muestra un aumento claro y sostenido de los casos de cetoacidosis.

El estudio también reveló altas tasas de recurrencia: el 31,5% de las personas con diabetes tipo 1 y el 12,1% de las personas con diabetes tipo 2 que experimentaron un episodio de CAD tuvieron otro posteriormente. Además, los adultos jóvenes, las mujeres y las personas que viven en zonas socioeconómicamente desfavorecidas enfrentaban un riesgo desproporcionadamente alto.

«Este análisis a largo plazo muestra que la CAD no solo es más común, sino que también es más probable que se repita, y a menudo en los mismos individuos», ha explicado Pratik Choudhary, endocrinólogo del Leicester Diabetes Centre & University of Leicester y autor del estudio. Y ha añadido: «La CAD puede desarrollarse rápidamente y presentar signos iniciales inespecíficos, lo que explica que tantas personas sufran episodios repetidos. Estos hallazgos cuestionan las suposiciones sobre quién está en riesgo y subrayan la alta necesidad de identificar precozmente el aumento de cuerpos cetónicos antes de que se desarrolle».

Alta conciencia, pero baja frecuencia de pruebas de cuerpos cetónicos

Un segundo estudio, realizado entre 553 adultos con diabetes tipo 1 en la cohorte francesa SFDT, demostró que, aunque el 95% de los participantes había oído hablar de la cetosis, el 91% conocía la CAD y más de la mitad había experimentado un episodio previo de CAD, el 38% aún declaró no haber medido nunca sus niveles de cuerpos cetónicos. La brecha entre el conocimiento y la acción estuvo impulsada por varios factores, entre ellos la dificultad para reconocer los síntomas iniciales y la carga de tiempo. Estos desafíos se observaron incluso entre los usuarios con mayor conocimiento de las tecnologías y entre quienes utilizan dispositivos de monitorización continua de glucosa (MCG) y sistemas de administración automática de insulina (AID).

El estudio también encontró diferencias significativas en la frecuencia con la que los profesionales sanitarios recomendaban la medición de cuerpos cetónicos. Las personas que usaban múltiples dosis diarias de insulina tenían muchas más probabilidades de declarar que nunca se les había recordado medirse los cuerpos cetónicos, y menos probabilidades de que se les prescribiera una prueba, en comparación con quienes usaban bombas de insulina o sistemas AID, a pesar de que las guías clínicas reconocidas internacionalmente recomiendan que cualquier persona en terapia insulínica intensiva compruebe sus cuerpos cetónicos ante síntomas como náuseas, vómitos o deshidratación.

Gran variación en la práctica de monitorización de cuerpos cetónicos

Un tercer estudio cualitativo con endocrinólogos estadounidenses, endocrinólogos pediátricos y médicos de Atención Primaria encontró una amplia variación en la forma en que se enseña y practica el control de cuerpos cetónicos. Los profesionales sanitarios describieron un uso limitado de datos de cuerpos cetónicos en la atención rutinaria, una dependencia inconsistente de métodos tradicionales de prueba y una gran variedad en cómo aconsejan a las personas responder al aumento de cuerpos cetónicos.

Incluso entre los especialistas que gestionan rutinariamente la CAD, no existía un enfoque consistente sobre cuándo o cómo debía usarse la monitorización de cuerpos cetónicos, lo que subraya que las brechas van más allá del comportamiento del paciente y afectan al propio sistema sanitario. Los expertos señalaron varios desafíos que contribuyen a un seguimiento inconsistente de cuerpos cetónicos:

  • Falta de directrices estandarizadas en la monitorización de cuerpos cetónicos.
  • Registros de cuerpos cetónicos incompletos o no disponibles.
  • Dependencia excesiva de las tendencias del MCG, a pesar de que los niveles de glucosa no reflejan de forma fiable el estado de los cuerpos cetónicos.

Esta variación significa que muchas personas pueden no recibir orientación clara y oportuna sobre cuándo analizar los cuerpos cetónicos o buscar atención, aumentando el riesgo de que el aumento de los cuerpos cetónicos pase desapercibido hasta convertirse en una emergencia. «Estos estudios muestran una realidad preocupante: personas con diabetes y profesionales sanitarios siguen pasando por alto el aumento temprano de cuerpos cetónicos, que puede convertirse rápidamente en cetoacidosis diabética», ha afirmado Mahmood Kazemi, director médico de Abbott. «La CAD puede escalar en cuestión de horas, a menudo antes de que se reconozcan los síntomas, y los métodos de prueba actuales simplemente no se usan de forma lo suficientemente constante para detectarla. Esta creciente carga subraya la necesidad de una guía clínica más clara y de formas más accesibles para que las personas con diabetes puedan ser conscientes del aumento de los cuerpos cetónicos y realizar un mejor control», ha agregado.

Por otro lado, un reciente artículo de expertos internacionales respaldado por Breakthrough T1D también destaca la necesidad continua de detectar precozmente el aumento de cuerpos cetónicos para ayudar a reducir el riesgo de CAD. Aunque los sistemas de MCG han contribuido a reducir las tasas de CAD, esta sigue siendo una preocupación, ya que los niveles de glucosa no siempre indican cuándo se están acumulando cuerpos cetónicos –y los niveles de cuerpos cetónicos pueden aumentar mucho antes de que la glucosa dé alguna señal de alerta. Y aunque la CAD es cada vez más frecuente, esto refuerza aún más la necesidad general de una monitorización más proactiva de los cuerpos cetónicos, en lugar de esperar a que aparezcan síntomas o se detecte una glucosa elevada.

Actualmente, la mayoría de las personas con diabetes dependen de tiras reactivas de sangre u orina para medir los cuerpos cetónicos, y las tasas de CAD siguen siendo altas. Los nuevos datos presentados en la presente edición de la ATTD refuerzan estas preocupaciones, mostrando que las barreras para reconocer y responder al aumento de cuerpos cetónicos se reflejan en las tasas crecientes de CAD que ahora se observan tanto en diabetes tipo 1 como tipo 2. En conjunto, estos hallazgos apuntan a la necesidad de métodos más accesibles para detectar cuerpos cetónicos en aumento antes de que se desarrolle la CAD.