Las múltiples opciones de tratamiento, así como los objetivos terapéuticos, han requerido intentos de orientar el manejo óptimo de los pacientes con artritis reumatoide (AR), teniendo en cuenta la eficacia y seguridad de los diferentes agentes, así como las realidades económicas de los sistemas de salud en la mayor parte …
Las múltiples opciones de tratamiento, así como los objetivos terapéuticos, han requerido intentos de orientar el manejo óptimo de los pacientes con artritis reumatoide (AR), teniendo en cuenta la eficacia y seguridad de los diferentes agentes, así como las realidades económicas de los sistemas de salud en la mayor parte del mundo.
Consciente de ello, la Alianza Europea de Asociaciones de Reumatología (EULAR, por sus siglas en inglés) ha lanzado nuevas directrices sobre el tratamiento de la AR. Se trata de la quinta actualización con base en revisiones de la evidencia más reciente y proporciona la guía más actualizada, partiendo del acúmulo de conocimientos más profundos, así como importantes avances estratégicos en la materia.
«En los últimos 15 años, EULAR ha brindado el apoyo para conformar uno de los grupos de trabajo más grandes en el campo con expertos de todo el mundo, lo que ha permitido el desarrollo de recomendaciones para el manejo de la artritis reumatoide que incluyen aportaciones internacionales importantes y de gran valor», explicó Josef Smolen, coordinador del grupo de trabajo, editor jefe de ARD y profesor emérito de la Universidad Médica de Viena en Austria
El nuevo trabajo, publicado en la revista ‘Annals of the Rheumatic Diseases’, incluye cinco
principios generales y nueve recomendaciones individuales. Cabe destacar, al respecto, que en la nueva revisión hay menos recomendaciones: un total de 9, frente a las 11 de la versión de 2022, tras la eliminación de una recomendación anterior y la fusión de dos. Este es el menor número de recomendaciones en los 15 años de historia de este documento de orientación, lo que contribuye a simplificar aún más el enfoque clínico. Además, como en versiones anteriores, las conclusiones se han condensado en un algoritmo gráfico.
Los principios generales establecen, como en versiones anteriores, que los reumatólogos son los especialistas que deben atender principalmente a las personas con artritis reumatoide. Asimismo, reiteran el objetivo de una atención óptima, que incluye la toma de decisiones compartida entre el paciente y el reumatólogo en función de la actividad de la enfermedad y la seguridad, así como de factores del paciente como las comorbilidades o la progresión del daño estructural.
Tal como se incluye en la nueva guía, existen múltiples fármacos con distintos mecanismos de acción, y las personas pueden requerir varias terapias sucesivas a lo largo de su vida para controlar la enfermedad. Finalmente, la artritis reumatoide conlleva un elevado coste individual, médico y social, factores que deben tenerse en cuenta en su tratamiento.
Las recomendaciones inciden, además, que los fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (FARME) deben iniciarse tan pronto como se diagnostique la artritis reumatoide (AR). A continuación, se consideran los objetivos del tratamiento y la frecuencia de monitorización, así como el papel específico del metotrexato, los glucocorticoides, los fármacos biológicos y los inhibidores de JAK (el único grupo de FARME sintéticos dirigidos aprobados para la AR), incluyendo qué hacer si no se alcanzan los objetivos del tratamiento o si el paciente se encuentra en remisión sostenida.
Un cambio importante en la actualización actual es la omisión de la estratificación según los factores de riesgo de un mal pronóstico una vez que la estrategia de tratamiento inicial ha fracasado, ya que dicho fracaso constituye en sí mismo un factor de riesgo. Si bien los autores reconocen el campo en desarrollo en torno a la pre-AR, este aún no ha alcanzado la madurez suficiente para permitir una nueva recomendación al respecto.
Por otra parte, cabe destacar que las recomendaciones anteriores aconsejaban que, después de suspender los glucocorticoides y cuando un paciente estuviera en remisión sostenida, se podía considerar la reducción de la dosis de DMARD. En cambio, ahora se acepta una preferencia por la continuación de los DMARD en esta situación, aunque aún se puede considerar la reducción de la dosis.
La curación de la AR sigue siendo rara y, para la
mayoría de los pacientes, suspender el tratamiento por completo provoca brotes
de la enfermedad, especialmente en aquellos que reciben terapias biológicas o
inhibidores de JAK», señaló Christopher Edwards, copresidente del
grupo de trabajo.