A partir de esta semana, una veintena de farmacias de Gipuzkoa participarán —de manera escalonada— en un programa para la detección precoz de la enfermedad … renal. Se trata de un nuevo paso para reforzar su papel como primer eslabón sanitario para la ciudadanía. Con un leve pinchazo y una espera de apenas 30 segundos, los usuarios que se sometan a la prueba podrán descartar alteraciones en su función renal o, por el contrario, detectar de forma temprana esta patología y comenzar el tratamiento pertinente. «Puede avanzar durante años sin presentar síntomas evidentes», explica Ane Otaegui al otro lado del mostrador de la Farmacia Arrazola, en el barrio donostiarra de Gros.
Toda persona que cumpla los requisitos y presente factores de riesgo podrá someterse a la prueba, que mide los niveles de creatinina en sangre; si son elevados, puede ser señal de que la función renal está deteriorándose. En concreto, está dirigida a mayores de 45 años que no se hayan sometido a ninguna analítica en el último año, ya que estas también permiten medir dichos niveles; aquellas personas con hipertensión arterial, diabetes tipo 2, alguna enfermedad cardiovascular establecida, con antecedentes familiares con problemas cardiacos o si ha tomado de manera prolongada antibióticos o inflamatorios.
Las boticas fueron informadas hace un par de semanas de la implantación de este servicio, por lo que, como es el caso de esta farmacia donostiarra, «comenzamos a animar a los usuarios siempre que cumplían los requisitos y encajaban en el perfil de pacientes», explica Otaegui. Además, colocaron carteles informativos en la cristalera del establecimiento. De esta forma, pudieron organizarse y citar a los usuarios para la prueba. «El lunes realizamos unas cinco y hoy –por ayer–, otras cuatro. Así podemos controlar cuántas pruebas hacemos, ya que cada farmacia tiene un máximo establecido de 15», detalla.
«Es rápido y sencillo»
El primero en pasar ayer por la ‘consulta’ fue Juan Carlos Eraso, un donostiarra de 73 años que, pese a gozar de buena salud, es precavido y no quiso perder la oportunidad de someterse al cribado rápido. Acompañado por su mujer, reconocen que «conocemos a gente a la que no le gusta hacerse pruebas. Les da miedo y prefieren no hacerlo por si encuentran algo malo». «Al contrario», añade él, «precisamente me hago la prueba para confirmar que no tengo nada y, si lo tuviera, poder ponerle solución». Así, con el día y la hora adjudicado desde hace días, Juan Carlos se pasó por la botica un día antes para confirmar que sería atendido, con motivo de la huelga convocada ayer.
Primero, las farmacéuticas que realizan el test rápido deben rellenar un formulario con la información más básica del paciente: sexo, edad, así como alguna cuestión de salud, para ver si cumple con algunos de los factores de riesgo establecidos.
Según el resultado de la prueba, el paciente podría ser derivado al equipo de Atención Primaria para una valoración médica más completa. El umbral establecido por el protocolo es de 60 de filtración glomerular estimada. Así, solo se deriva al usuario al médico si el resultado está por debajo de ese valor. Por encima, todo está correcto. Y basta con esperar 30 segundos para obtener el resultado. En el caso de Juan Carlos, es excelente. «¡Estás fenomenal!», le asegura la farmacéutica Itziar Esnaola. El donostiarra puede volver a casa tranquilo, sabiendo que no tiene por qué preocuparse de su funcionamiento renal. «Agradezco poder hacerme pruebas como estas en la farmacia, es muy sencillo, rápido y cómodo», se alegraba.