Científicos de diversos centros coreanos han establecido el papel clave de los fibroblastos activados asociados al tumor (FAAT) en la progresión del adenocarcinoma colorrectal. Según los nuevos datos, esta población celular se distingue morfológicamente de los fibroblastos maduros y es prevalente en los estadios T y N avanzados y en …
Científicos de diversos centros coreanos han establecido el papel clave de los fibroblastos activados asociados al tumor (FAAT) en la progresión del adenocarcinoma colorrectal. Según los nuevos datos, esta población celular se distingue morfológicamente de los fibroblastos maduros y es prevalente en los estadios T y N avanzados y en tumores con invasión linfovascular y perineural. En contraste con los tumores sin FAAT, la presencia de estas células se asoció a peor supervivencia global y libre de enfermedad, siendo factor pronóstico independiente.
Kyueng-Whan Min, investigador de la Universidad de Eulji y codirector del estudio, afirma que los pacientes con tumores FAAT-positivos presentaron menor infiltración intratumoral por linfocitos T, mayor frecuencia de ausencia de respuesta a la inmunoterapia y aumento de las puntuaciones TIDE, conjunto de métricas computacionales diseñadas para estimar la probabilidad de respuesta o resistencia a la inmunoterapia en tumores sólidos. En el análisis transcriptómico de muestras tumorales completas, los científicos identificaron casi 5.000 genes diferencialmente expresados, con enriquecimiento en rutas relacionadas con la respuesta al daño oxidativo, señalización tumoral y vías asociadas a la proteína p53, reguladora de la apoptosis (muerte celular programada).
Sin embargo, en el secuenciado de ARN a nivel de células individuales, se constató que la expresión del gen ACTA2 en el estroma es un rasgo característico de los tumores FAAT-positivos. Min señala que este y otros genes activos en los fibroblastos proporcionan contractilidad y capacidad de remodelar el estroma tumoral a estas células. Los hallazgos actuales asignan a los FAAT potencial como biomarcador pronóstico, con implicaciones en el desarrollo de estrategias terapéuticas personalizadas, concluye el investigador.
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