El 18 de marzo de 2001 es una de esas fechas que el mundo del deporte español debería recordar para el resto de sus vidas. Ese día en Málaga, un joven de Sant Boi de 20 años firmó su carta de presentación en el baloncesto no solo nacional sino mundial. Nadie lo podía saber, pero todo el mundo lo pudo predecir al término de la final de la Copa del Rey en la que el Barcelona se impuso al Real Madrid. Su nombre: Pau Gasol. Sus méritos más allá de sus 25 puntos, 6 rebotes y 8 faltas recibidas para sumar 39 de valoración las sensaciones de estar ante un jugador distinto, diferente y diferencial para su edad que había llegado no solo para quedarse si no para marcar un antes y un después en el mundo del baloncesto.