Hay ciertas cosas sobre las que no se puede imponer un precio. Despertar con vistas a la montaña, desayunar disfrutando de la suave brisa andorrana o una larga sobremesa de domingo. El estudio de arquitectura e interiorismo DomusLab, junto a los creativos de Santa Living, transformaron esa filosofía en el ADN de Sa Calma, un proyectos en el que, según ellos mismos explica, «no compras hormigón, ni madera, ni mármol: compras una forma de vivir».

Sa Calma nace de una idea muy concreta: recuperar la esencia de un lugar para proyectarla hacia el presente. El proyecto parte de la rehabilitación integral de un edificio residencial construido en 1968 en Escaldes-Engordany, reinterpretando el interiorismo de los años sesenta y setenta desde una mirada moderna. Este enfoque se traduce en una arquitectura pensada desde la experiencia cotidiana, incluso desde lo personal: es un proyecto de autopromoción, que, tal y como explican sus autores a la revista L’art de viure, resultó en «el producto que nos gustaría encontrar como clientes».

Sa Calma Santa Living

Foto: Cortesía de Santa Living

La propuesta plantea la serenidad como punto de partida, y cada decisión responde a una búsqueda clara: construir un refugio contemporáneo que respire calma, como su propio nombre indica. Ubicado en un conjunto de apartamentos reformados integralmente en 2024, el piso en el que hoy entramos goza de 134 m² interiores y 70 m² de terrazas, y condensa una manera de habitar donde la materia, la luz y el color conviven sin desentonar ni superponerse.

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Uno de los elementos más reconocibles del proyecto es la combinación de blanco y madera, una fórmula aparentemente clásica que aquí se reinterpreta con sensibilidad contemporánea. Desde DomusLabs lo explican con claridad: «La madera siempre ha sido sinónimo de hogar. Hay algo casi ancestral en la manera en que sus vetas, nudos y tonos nos conectan con la naturaleza y nos abrazan emocionalmente. Combinada con blancos cálidos —que en realidad nunca son blancos puros— crea una atmósfera serena y acogedora, donde todo parece respirar con calma».

Sa Calma Santa Living

Foto: Cortesía de Santa Living

Esa idea de «blancos cálidos» es una constante en todo el diseño del interiorismo. Nadie debate que el blanco pueda convertirse en una herramienta compleja y matizada, clave para que el ambiente se aleje de una neutralidad estéril. «El secreto está en evitar el blanco puro. Trabajamos siempre con una paleta de blancos rotos que dialogan entre sí a través de matices cálidos», nos explican. Y añaden: «En este apartamento, esa base neutra se convierte en un telón de fondo tranquilo sobre el que destacan los acentos: el mármol verde Alpi de la mesa de centro de Paul Rogers, el azul petróleo de la cocina y del pasillo, o las vetas del nogal«. Así, el blanco se convierte en el lienzo sobre el que se construye una narrativa material rica y equilibrada.

Sa Calma Santa Living

Foto: Cortesía de Santa Living

En el salón, esta narrativa se completa con decisiones precisas de decoración. Los diseñadores de Santa Living han curado con el paso del tiempo y la experiencia una visión intuitiva sobre cómo intervenir las paredes: «Los espacios siempre hablan por sí solos. Es cierto que muchas veces dejar respirar una pared ya es una gran acción, quizás porque el mobiliario ya es muy dominante o quizás compensando con elementos más verticales como una lámpara de pie o una de suspensión, ya se genera un equilibrio más que perfecto». A veces, sin embargo, decidimos aportar capas extra de complejidad a través de piezas cuidadosamente seleccionadas: «El arte nos puede proporcionar una sensación de profundidad, carácter o incluso dinamismo en un propio espacio, ya sea por sus propios trazos o por su propia composición, como es este díptico de Alicia Gimeno».

Sa Calma Santa Living

Foto: Cortesía de Santa Living

La iluminación juega también un papel fundamental en la construcción de esta atmósfera: DomusLabs entiende la luz como un elemento esencial a la hora de garantizar el confort: «Trabajamos cada espacio con distintas intensidades y usos. Por ejemplo, en los baños diseñamos tres fuentes de luz: una tira de LED indirecta y suave para momentos nocturnos, focos empotrados para el uso diario, y un aplique de pared para tareas más precisas como afeitarse o maquillarse». Esta superposición de luces permite adaptar los espacios a diferentes momentos del día.

Sa Calma Santa Living

Foto: Cortesía de Santa Living

Las lámparas, nos cuentan, a veces pueden también convertirse en las protagonistas absolutas del interiorismo, como ocurre con las piezas seleccionadas para el salón: «Nos apoyamos en lámparas de pie con presencia escultórica y luz cálida —como la TMM, la Cala de Marset o la G7 de Santa & Cole— que aportan calidez y atmósfera. Para espacios más reducidos, apostar por una única pieza con carácter que cumpla función y estética es el mejor punto de partida».

La cocina, uno de los espacios más exigentes en términos de diseño, se resuelve con precisión casi quirúrgica. Del diseño de Sa Calma podemos extrapolar aprendizajes especialmente útiles para casas pequeñas: «Pensar milimétricamente el almacenamiento. Si cada objeto tiene su lugar, todo ocupa menos. Y si el espacio obliga a elegir entre una gran zona de cocción o una de lavado generosa, conviene priorizar una de las dos y hacerla realmente cómoda. Nosotros diseñamos siempre cocinas a medida con nuestros carpinteros de confianza: nos permite un control absoluto del espacio y del lenguaje material».

Sa Calma Santa Living

Foto: Cortesía de Santa Living

Algo similar ocurre en el dormitorio, donde la optimización del espacio es también fundamental: «La clave está en la carpintería: cuando está bien pensada, un dormitorio pequeño puede parecer mucho más amplio. Nos gusta trabajar con camas voladas, cabeceros con mesitas integradas, e incluso sistemas transformables como murphy beds. El espacio oculto es espacio ganado». La carpintería, de nuevo, actúa como herramienta estructural del diseño.

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Foto: Cortesía de Santa Living

La elección del color es también una decisión que se debe meditar: en Sa Calma, el azul petróleo se convierte en un hilo conductor que aporta identidad y conecta directamente con la naturaleza del entorno. «El color —cuando se usa con intención— aporta carácter y profundidad. En nuestro estudio sentimos una afinidad especial por los tonos azules y verdosos: relajan la vista, son atemporales y combinan con muchos materiales nobles como la madera o el mármol. La clave está en la coherencia con el resto del proyecto. El color usado de forma gratuita o demasiado pop se vuelve mucho menos atemporal y acaba cansando», explican desde DomusLab. 

Sa Calma Santa Living

Foto: Cortesía de Santa Living

Finalmente, el baño se concibe como un espacio funcional, sí, pero abordado desde una mirada sensible que lo transforma en un refugio de desconexión y relajación, en sintonía con la atmósfera que recorre toda la vivienda: «Es uno de los espacios más íntimos de la casa, y también uno de los que más agradece una intervención emocional. Nos gusta introducir color mediante baldosas manuales vitrificadas. Frente a los grandes formatos rectificados, estas piezas —con sus imperfecciones— aportan alma y tacto. Humanizan«.