Stefan Joksimovic (2008) tiene una meta: jugar en la NBA. Hasta 2027, eso le será imposible. Como para votar y conducir, le hace falta cumplir … la mayoría de edad. Una vez lo sea, entrenadores, ojeadores, franquicias y clubes están cada vez más convencidos de que reúne todas las cualidades para irrumpir en la liga norteamericana. La gran incógnita en estos momentos es saber dónde celebrará el próximo 16 de noviembre su 18 cumpleaños. El Kosner Baskonia se posiciona para que sea en Vitoria. Aunque ofertas para cambiar de aires no le falten.

Según ha podido saber este periódico, la entidad azulgrana espera la continuidad durante una temporada más del que hasta la fecha es uno de los protagonistas de la temporada. El canterano esloveno, aunque nacido en Belgrado, se ha convertido en el baskonista más joven en debutar en la Euroliga y en la Copa del Rey. Se proclamó campeón y es un habitual en el día a día del primer equipo. Su trayectoria en el último año ha sido meteórica. En pretemporada no se limitó a ser de ayuda en los entrenamientos. Echó la puerta abajo durante los amistosos y Galbiati creyó en él. Sus participaciones no han sido aisladas desde entonces. Son ya 19 partidos a sus espaldas. Y serán más. Ha cumplido con creces cada vez que ha saltado a la pista con el dorsal 77. El mismo que Luka Doncic.


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La virtud de ver antes que nadie

La confianza y el grado de satisfacción en Zurbano con el joven de 17 años y 2,02 de altura es absoluto. Hace unas semanas, el club retocó el contrato del jugador. Una mejora en la parte económica. La extensión del vínculo se mantuvo. No era algo alarmante para ninguna de las dos partes. Joksimovic llegó a Vitoria en enero de 2023, con 14 años, y rubricó una estancia de larga duración, como en la mayoría de jugadores becados.

Cuenta también con sus pertinentes condiciones (una especie de cláusulas) de salida. Esas que históricamente han provocado sudores fríos. El temor a la tormenta de millones del baloncesto norteamericano, ahora también desde las universidades, es lógico. Y más tras su última exhibición en la Euroliga júnior, en la que llevó al Baskonia a la final con 38 puntos, 10 rebotes y 44 de valoración en el partido clave. Más de medio centenar de ojeadores tomaron notas desde los asientos del vetusto PalaDozza de Bolonia. Algo similar a lo ocurrido el pasado mes de diciembre en el prestigioso Torneo de Hospitalet. En ambos salió elegido en el mejor quinteto.

En Estados Unidos no le quitan ojo. Tienen claro que es uno de los mejores jugadores de su generación, la de 2008. Allí los llaman ‘prospect’, de perspectivas altas. Muy altas. A falta de un año y varios meses, todas las predicciones le sitúan para salir elegido en primera ronda del Draft de 2027. Cuando se acerque el momento, deberá decidir si inscribe su nombre entre los posibles seleccionados. Si su progresión sigue por el mismo camino, le animarán a hacerlo. Es la puerta de entrada a su sueño. Este verano fue nombrado Jugador Más Valioso del campamento de Baloncesto Sin Fronteras (BWB) celebrado en Mánchester, un prestigioso programa de desarrollo impulsado por la NBA. Participaron los considerados 60 mejores del continente. Y fue el mejor.

Buena sintonía

Hasta llegar a ese momento, el Baskonia es optimista con retenerle y ejercer como plataforma de despegue. La sintonía con ‘Joksa’ y su entorno es absoluto. Según las fuentes consultadas, la perspectiva del jugador es continuar de azulgrana. Disputar al menos una temporada más en Europa, en la Euroliga, para pulir más cada uno de los aspectos esenciales del juego. Aprender compitiendo con la máxima exigencia. Este año, con el filial, promedia 21,6 puntos (44% en triples) y 25,25 de valoración. La Tercera FEB se le queda pequeña.

El esloveno compagina jugar con sus estudios, aunque eso le quite alguna hora de sueño. «Antes de entrenar voy al cole y por la tarde hago las tareas», declaró en una entrevista proporcionada por el club tras debutar en la Euroliga. Será de las pocas declaraciones que haga hasta cumplir los 18. Su entorno quiere exponerle lo menos posible. Centrarse en su formación académica (está en 1º de Bachillerato y no en 2º por una cuestión idiomática) y prepararse para la vida adulta.

Su camino comenzó hace 17 años en Belgrado. Creció con vocación de baloncestista. Hijo de Nebojsa Joksimovic, baloncestistas profesional que entonces jugaba en el Hemofarm de Vrsac serbio. Su agente también es un exjugador, Sasa Zagorac. Juan Pedro Cazorla le reclutó hace tres inviernos del Ilirija Ljubljana. El curso que viene computaría como cupo de formación. Podría ocupar así el hueco de Spagnolo, que apunta a aceptar la oferta del baloncesto universitario nortemaricano. La tentación también llama al esloveno, pero, al menos por ahora, sólo agradece el interés.