Los derechos de autor están reconocidos por la Ley de Propiedad Intelectual. Tanto es así, que se mantienen en manos de los herederos hasta setenta y cinco años después de la muerte del creador. Eso es algo en lo que, al parecer, no deben de estar muy de acuerdo en Papa King, la hamburguesería situada en la calle Joan Miró. El establecimiento de comida rápida ha realizado una réplica casi exacta de la famosa escultura Palma de Pep Llambías para colocarla en la puerta de su local.
El artista se confiesa «estupefacto» y desconoce el motivo del plagio, al tiempo que recuerda que él posee los derechos de autor sobre la pieza. El original está instalado frente a La Lonja, en un enclave significativo, formando parte del parque escultórico de la ciudad. La escultura de Llambías está elaborada en acero corten y cuenta con una capa de pintura satinada roja. En este caso, la réplica está elaborada en madera y pintada del mismo color. «Descarto por completo que sea una maqueta», dice el creador, afincado en Alaró. Tanto es así que la maqueta en la que se basó la obra mide apenas 30 centímetros y está elaborada en cartón. El propio artista la conserva en su estudio.
Cabe destacar, además, que la escultura está situada como reclamo para el propio local. Es decir, ni siquiera se trata de una réplica realizada para una colección privada o para una vivienda, sino que está colocada a las puertas de un establecimiento que mediante la obra pretende atraer a nueva clientela. «Más de una persona me pasó fotografías de la pieza, y no entiendo nada», señala el creador, cuya obra realiza un juego con lo tipográfico y con el lenguaje que le aproxima a la poesía visual.
Lo cierto es que la réplica prácticamente tiene las dimensiones de la escultura real. Se trata de una obra que han reproducido a escala. «Las curvas y las uniones de las letras no concuerdan. Como lo han hecho en madera no han podido curvarlo, pero por lo demás es exactamente igual», destaca el creador.
«No sé cómo lo hicieron, supongo que se basaron en fotografías o en imágenes de mi escultura y la mandaron replicar en madera. También es posible que fueran a tomar medidas», considera el creador, que trabaja con un lenguaje basado en el uso de una tipografía singular. «No quiero pleitear, pero me sabe mal ese uso que hacen de las obras de los demás. Ya me pasó que emplearan mis piezas para hacer postales o velas sin tener mi permiso», añade.
Además, la escultura fue replicada, esta vez con el permiso del autor y en diferente escala, por el Ajuntament de Palma con motivo de la distinción que se les concede a los embajadores culturales. Lo recibieron, por el momento, Jaume Plensa y el cantante Rels B. «Hicimos un tiraje diferente, yo puedo hacer a escala las piezas. Pesan 6 kilos y son de 6 x 6 cada letra. Tiene 30 centímetros y es igual que la maqueta», destaca el escultor.