Puede lo político y lo personal, lo público y lo privado, resumirse o reflejarse mutuamente y, además, decir más del país y del Estado que los propios documentos oficiales del mismo? Estas son algunas de las preguntas que revolotean alrededor de Érem una gran família, el debut en el largometraje y como directora de la mallorquina Cristina Rosselló, montadora de profesión con una amplísima trayectoria en el mundo del cine y la televisión. La isleña estrena este filme que se nutre del material donado por un miembro de la familia Fiter a la Filmoteca de Catalunya y que es el resultado de las cintas caseras de esa familia entre 1943 y 1999, en las que entre estampas familiares y cotidianas se intercalan visitas del dictador Francisco Franco y otros contactos con las altas esferas del Estado.


La directora Cristina Rosselló.

«Teníamos un total de 18 horas de metraje», explica Rosselló que indica que este es su debut en la categoría de dirección. Con amplia experiencia como montadora, su labor ha sido la de bucear en el archivo y «encontrar un sentido, una visión de autor» entre todas las cintas caseras de esta familia «privilegiada». «No bastaba con que fuera algo increíble lo que veíamos, sino que había que darle resultado al proyecto».

La primera pregunta, es obvia: ¿Quién era esta familia? «Es obvio que son privilegiados porque la hija, Miquelina, pide una cámara por su 18 cumpleaños cuando su padre le ofrecía cualquier cosa, desde un coche a una casa. Y ella tiene una visión profesional: monta, dirige, etcétera». La cámara, eso sí, cambia de manos, y a medida que pasan los años «graba ella, graba su marido, graba su hijo».

¿Y qué es lo que vemos en esas cintas? «Un retrato de la historia de España, del Franquismo, encapsulado en la historia familiar, porque ellos se codean con los poderes del Estado». Hay, de hecho, imágenes del propio Francisco Franco grabadas desde sorprendentemente cerca en una visita que el dictador hizo a Vic y es tal la calidad y la importancia de las tomas que desde el No-Do le pidieron a la familia esas mismas tomas para cubrir la noticia de esa visita.

La idea del No-Do, de hecho, estructura parte de la película a través de audios ya que las propias grabaciones caseras «son como No-Dos vivientes entre los audios de familiares, las imágenes, etcétera. Se construye una historia híbrida entre lo familiar y lo político».


En primer plano, Francisco Franco durante su visita a Vic, que fue grabada por la familia Fiter.

Todo este material fue entregado por el hijo de mayor de la familia a la Filmoteca de Catalunya y, de hecho, se ha mostrado encantado con el proceso y ha participado de manera activa. Él mismo, hablando de lo que podemos ver dentro del filme, explica que es «una película de amor y odio, ya que en lo personal está lo político, porque para él está centrada en la historia de su propia familia, el desarrollo y hundimiento de la misma, pero en ella se refleja también el desarrollo y hundimiento del régimen. Van de la mano, sin compararse, pero se afectan mutuamente».

Una familia feliz

En resumen, es el resultado de una gente que «grabando sus vidas, sin darse cuenta graban lo que pasa en el país. Es inevitable. Y el título de la cinta es de una frase del hijo porque dice que tenían todos los recursos para ser una familia feliz».


Los cambios del país también se reflejan en esta película.

Hace, por otro lado, una alusión Rosselló a las filmotecas y archivos por su importancia a la hora de «conservar nuestra historia» y permitirnos, como con esta película, «una nueva manera de conocernos y de conocer nuestro pasado».

Ya avanza que el D’A es un «festival muy potente» y agradece y celebra la selección en el mismo, peor mira más allá con la vista puesta en la posibilidad de poder estrenar la película también en su Mallorca natal, quizá en alguno de los festivales de la Isla.