El documental ‘Cayetana, la duquesa de todos’ recorre los intensos 88 años de vida de la duquesa de Alba, la mujer que introdujo la aristocracia en el siglo XXI, la niña que heredó un inmenso legado artístico e histórico y que se rodeó … del pueblo llano. En el centenario de su nacimiento que se cumple este 28 de marzo, este retrato audiovisual supone un homenaje a la noble, pero también una ocasión única de descubrir imágenes del archivo familiar y recordar anécdotas contadas por los más de 40 participantes en la cinta y por ella misma, a través de las entrevistas concedidas a la cadena Cope.

El documental está producido por Ábside Media Producciones y Madroom, en colaboración con Canal Sur y Netflix España y se ha preestrenado este jueves en el Cine Cervantes de Sevilla en un acto que ha contado con la participación, entre otros, del presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, y el alcalde de la ciudad, José Luis Sanz. Con un sentido cronológico, el largometraje muestra primero la dura infancia que sufrió Tanuca, marcada por la enfermedad de su madre, María del Rosario de Silva y Gurtubay, conocida como Totó, que murió cuando la niña tenía 8 años. Cuando se proclamó la República su padre, Jacobo Fitz-James Stuart y Falcó, la envió a París y años más tarde, con el estallido de la guerra civil, se trasladó junto a él a Londres. Fue allí donde el duque y la pequeña se enteraron de que el Palacio de Liria había sido bombardeado por aviones alemanes de la Legión Cóndor, se había producido un incendio y además había sido expoliado.

La destrucción del palacio fue un duro revés para la familia, pero en el documental se recuerda que otra de las grandes penas de aquellos años fue la muerte de su pony Tommy, el mismo con el que había sido pintada por Zuloaga en 1930. Tan mal lo pasó que dicen sintió esta muerte más que la de su propia madre. A partir de entonces su vida estuvo enfocada en recuperar y reconstruir su patrimonio junto a su padre.

Fue una época con muchas luces también. Su tía Sol se convirtió en una segunda madre. «Era una personaje que se salía de cualquier marca. Tenía muchas personalidades, incluso le ponía nombre hasta a los zapatos. Ella fue la que la introdujo en los toros y en el flamenco», dice el actual duque, Carlos, primogénito de los seis hijos que Cayetana tuvo con su primer marido, Luis Martínez de Irujo. «Me encanta España, pero ante todo soy de Sevilla y Andalucía, que es lo que más siento», declaraba a principios de los 90 la aristócrata en declaraciones a la Cope.

‘Cayetana, la duquesa de todos’ refleja también las tiranteces entre el duque Jacobo y Francisco Franco, que se hizo evidente incluso en la puesta de largo de quien sería la mujer con más títulos nobiliarios del mundo. El director insinuó que la fiesta se podía realizar conjuntamente con su hija Carmencita, a lo que Jacobo le respondió con elegancia: «General, aún hay clases».

Esa puesta de largo se celebró el 27 de abril de 1943 en el Palacio de las Dueñas de Sevilla, con la presencia de nobles, embajadores y personajes de la cultura de la época. La presentación en sociedad de Cayetana coincidió en una época en la que la joven ya se había iniciado en otra de las facetas que le acompañó toda su vida y por la que es una figura tan querida: las obras filantrópicas.