Los neandertales, nuestros parientes extintos más cercanos, conocían bien su entorno. Los hallazgos arqueológicos sugieren que sabían sacar partido a los recursos de la naturaleza, incluidos los materiales vegetales. Uno de ellos era el alquitrán de abedul, que emplearon como adhesivo para … ensamblar herramientas y utensilios durante más de 150.000 años. Los investigadores han encontrado rastros de este pegamento en varios yacimientos, entre ellos la cueva de El Sidrón, en Asturias.
Ahora, un equipo de investigadores de las universidades de Colonia, Alemania, y Oxford, Reino Unido, cree posible que los neandertales utilizaran esta sustancia no solo como pegamento, sino también para otros propósitos. El trabajo, publicado en la revista PLOS One, demuestra que el alquitrán de abedul tiene propiedades antibacterianas, por lo que estos homínidos podrían haberlo utilizado como una cataplasma para curar sus heridas. Un fármaco paleolítico de uso tópico que probablemente habría evitado más de una infección.
Como explican los autores, hoy en día las comunidades indígenas del norte de Europa y Canadá utilizan alquitrán de abedul como parte de su medicina tradicional, aplicándolo directamente sobre las heridas como ungüento o emplasto. Pero además, para investigar el potencial medicinal de esta sustancia, los investigadores la extrajeron de la corteza de árboles modernos, centrándose específicamente en especies conocidas en yacimientos neandertales. Para ello, utilizaron diversos métodos de extracción, como la destilación del alquitrán en un pozo de arcilla y su condensación contra una superficie de piedra, técnicas que habrían estado al alcance de estos homínidos.
Eficaz contra el estafilococo
No fue fácil. Los científicos confiesan que producir el alquitrán resultó «engorroso» y quitárselo de las manos después de pasar horas junto al fuego fue «todo un reto». Pese a los problemas, al exponer las muestras de alquitrán a diferentes cepas bacterianas, todas demostraron ser eficaces para inhibir el crecimiento de la bacteria estafilococo, conocida por causar infecciones en las heridas, que pueden llegar a resultar graves.
Para los científicos, estos experimentos no solo respaldan la eficacia de las prácticas medicinales indígenas, sino que también refuerzan la posibilidad de que los neandertales utilizaran el alquitrán para tratar heridas. No sería algo inesperado, ya que se sabe que esta especie humana conocía las propiedades nutricionales y curativas de algunas plantas, como la manzanilla, hallazgo que se produjo también en El Sidrón a partir del sarro en la dentadura de un individuo. Además de ingerirlas, pudieron aplicárselas directamente en la piel.
Pudieron aplicar esta sustancia como cataplasma, como hacen hoy indígenas del norte de Europa y Canadá
Los autores señalan que existen otros usos potenciales de la brea de abedul, por ejemplo, como repelente de insectos. También es posible que los neandertales emplearan otras plantas de su entorno. «Descubrimos que el alquitrán de abedul producido por los neandertales y los primeros humanos tenía propiedades antibacterianas. Esto tiene importantes implicaciones sobre cómo los neandertales pudieron haber mitigado la carga de enfermedades durante la última edad de hielo, y se suma a un creciente conjunto de evidencias sobre la atención médica en estas primeras comunidades humanas», dicen los investigadores.
«Al combinar la investigación sobre farmacología indígena con la arqueología experimental, comenzamos a comprender las prácticas medicinales de nuestros ancestros humanos más lejanos y sus parientes más cercanos. Además, este estudio de la ‘paleofarmacología’ puede contribuir al redescubrimiento de remedios antibióticos en un momento en que nos enfrentamos a una crisis cada vez más acuciante de resistencia a los antimicrobianos», aseguran.
Los neandertales, que dominaron Eurasia durante cientos de miles de años, eran una especie distinta, con su propia forma de estar en el mundo, pero parece que ellos, como nosotros, utilizaban ‘fármacos’ para intentar aliviar su sufrimiento, un comportamiento intrínsecamente humano.
