Titi Muñoz (Avilés, 1975) tiene una larguísima experiencia como director de vídeos musicales y documentales y en el último que firma, llamado ‘Gira Daimon … ‘ (2025) acompaña a la banda asturiana Warcry durante su gira por Latinoamérica. El viernes 10 de abril, junto a algunos miembros del legendario grupo, lo proyectará dentro del festival In-Edit en Antiguo Instituto (18.30 horas).
–¿Qué le inspiró a seguir a la banda y contar esta historia?
–Ya les había hecho un par de videoclips y me llamaron para hacer un ‘after movie’ de un concierto, les gustó y me ofrecieron ir con ellos de gira a Colombia para hacer un vídeo resumen. Y luego fuimos a Argentina, Chile, Bolivia, Perú y México. Ellos son muy famosos, en Latinoamérica sobre todo, y nos esperaban en el aeropuerto, da igual a la hora que llegásemos. Eso me interesó mucho. Ya que estaba allí y tenía las cámaras, empecé a grabar también cosas entre bambalinas. Cuando acabamos la gira, les dije: ‘Oye, tengo mucho material. Si queréis, podemos hacer un documental’. Y así fue como surgió.
–¿Cómo fue la experiencia de ir de gira con ellos?
–Yo había ido de gira con otros grupos, había estado con Desakato y había grabado otros conciertos por España, pero nunca en Latinoamérica. Fue una experiencia muy buena, pero también me di cuenta de que es un trabajo duro. Por una parte es muy cansado y por otra es una experiencia increíble conocer todos estos sitios, poder grabar, poder viajar. Y ver también la fama que ellos tienen, que hay mucha gente que no se da cuenta. En Asturias, algo que me preguntan mucho es por qué no son tan famosos aquí, a pesar de que cada vez que tocan en España hacen ‘sold out’.
–¿Qué es lo que más ha disfrutado de este trabajo?
–Me gusta mucho el formato documental y una de las cosas que más me gusta es mostrar a la gente lo que no se ve. Por ejemplo, es muy fácil pensar que llegas a un escenario y que todo es maravilloso, mucha gente piensa que llegas en un jet privado, en una limusina, imaginan que es todo lujo. Y no es así. A los grupos les cuesta trabajo hacer este tipo de giras.
–¿Les ha dejado el viaje alguna anécdota que se pueda contar?
–De hecho, teníamos en el documental una sección de anécdotas, pero no lo hemos metido porque muchas veces no pude documentarlas al ser imprevistas. Una de las que todo el mundo recuerda es un viaje que tuvimos que hacer por Colombia en autobús. No eran muchos kilómetros, pero las carreteras… Salimos a las doce de la noche y llegamos a las once de la mañana, un viaje que aquí serían cuatro o cinco horas. Y el autobús iba a una velocidad increíble, pensábamos que nos íbamos a matar. Y hay otra que sí está grabada, en Perú, cuando nos íbamos al aeropuerto y de repente a Víctor, el cantante, le llega una chica y le dice que le va a hacer una limpieza de chacras. Lo sienta, le dice que cierre los ojos, coge un licor, se lo mete en la boca y se lo escupe por toda la cara. Él se quedó como… ¿Qué pasa aquí? Su reacción fue buenísima.
–Presenta ahora el documental en Gijón. ¿Cómo espera que se reciba en casa de la banda?
– Todo lo que hace Warcry es bien recibido. Parece que no, pero tienen muchos fans, así que casi seguro que se va llenar. Voy a presentarlo yo con Pablo García, el guitarrista, y Víctor está de viaje y no hemos confirmado su asistencia, pero es probable que también pueda llegar.