La televisión pública vasca ha cerrado esta semana ETB3, su único canal infantil íntegramente en euskera, y también ETB4, en una reestructuración que la dirección … de EiTB presenta como un paso hacia la «era digital». En su lugar, han comenzado a emitir ETB1 ON y ETB2 ON, versiones adaptadas de sus canales tradicionales que combinan contenidos lineales con oferta a la carta y presencia en plataformas como YouTube.
El cambio, adelantado en febrero, se plantea desde la corporación como una adaptación a las nuevas formas de consumo audiovisual. Según EiTB, estos nuevos canales no serán simples réplicas, sino que incluirán programación propia y reforzarán la presencia del euskera en entornos digitales. Como primera gran apuesta, ETB1 ON ha arrancado con la retransmisión de la Korrika, la carrera en favor del idioma.
Sin embargo, el cierre de ETB3 —activo desde 2008 y centrado en el público infantil y juvenil— ha provocado una reacción inmediata. La plataforma Pantailak Euskaraz ha iniciado una recogida de firmas para exigir su continuidad y, en apenas dos días, ha reunido más de 20.000 firmas. A media tarde del primer día sin emisiones, ya se habían superado las 10.000 adhesiones.
«Entendemos que hay que adaptarse a lo digital, pero no se puede dejar a una parte importante de los niños sin dibujos en euskera», señala Alex Aginagalde, portavoz del colectivo. La principal preocupación, insiste, tiene que ver con el acceso real a esos contenidos. Según datos de Eustat, cerca del 40% de los hogares de la comunidad autónoma vasca no dispone de televisión inteligente, lo que limita el uso de plataformas como Makusi, donde ahora se concentra la oferta infantil en euskera. «Mucha gente podrá verlo en el móvil o en la tablet, pero el consumo habitual sigue siendo el del sofá y el mando. Y ahí esas familias se quedan sin opción», explica.
La consecuencia, advierten, es que muchos menores que consumen televisión de forma tradicional —sentados frente al televisor y navegando con el mando— se quedarán sin alternativas en su lengua. «En esas casas, lo que quedará será poner lo que haya, y eso serán canales en castellano como Clan o Boing», apunta Aginagalde, que cree que el cambio empuja de forma indirecta hacia ese consumo.
Fuera del horario clave
Además, critican que la programación infantil prometida en ETB1 no cubre las horas clave. Según explican, los dibujos se concentran a primera hora de la mañana y al mediodía, pero no en la franja de tarde, cuando los niños regresan del colegio. «La hora fuerte es de cinco a ocho, y ahí no hay oferta», lamenta. «Es cuando meriendan, cuando se sientan un rato delante de la tele. Y justo ahí desaparece la opción en euskera», añade.
Desde Pantailak Euskaraz también cuestionan las formas en las que se ha ejecutado la decisión. Denuncian que no ha habido un proceso previo de información ni espacio para que asociaciones educativas, familias o agentes vinculados a la normalización del euskera pudieran opinar. «Si la decisión era cerrar el canal, había que preparar a la población: hacer campañas, impulsar Makusi, avisar con tiempo… no hacerlo así, de golpe», sostiene Aginagalde. «No se ha compartido con la sociedad».
El portavoz también pone el foco en el respaldo social que ha generado la protesta. «En campañas anteriores recogimos 6.000 o 13.000 firmas en meses. Aquí, en dos días, se han superado las 20.000. Eso demuestra que hay un malestar que no se ha tenido en cuenta», afirma.
La plataforma insiste en que la baja audiencia de ETB3 —en torno al 0,2% de cuota de pantalla— no justificaba su desaparición, sino que requería una apuesta más ambiciosa. Como ejemplo, citan el caso catalán, donde el antiguo Super3 se transformó en SX3 con una estrategia combinada de canal y plataforma digital.
En paralelo, el debate también ha llegado al terreno político. El PP había planteado en el Parlamento Vasco el cierre de canales con escasa audiencia, calificándolos de «despilfarro», y ha celebrado ahora la reestructuración. En el lado opuesto, los colectivos en defensa del euskera consideran que la medida supone un retroceso en su normalización y hablan de una decisión «precipitada».
Mientras tanto, la audiencia refleja una realidad desigual dentro del grupo: ETB2 lidera con un 8,3% de cuota media en Euskadi y se sitúa entre las autonómicas más vistas, mientras que ETB1 apenas alcanza el 2,1%. ETB3 y ETB4, ahora desaparecidas, registraban cifras mucho más bajas.