En medio del ritmo vertiginoso y bajo una intensa lluvia en la prueba en línea del Campeonato del Mundo en la categoría junior en Zúrich … en 2024, una corredora sufrió una caída. Nadie se dio cuenta. Muriel Ferrer, de 18 años, sufrió un accidente y se salió de la calzada en una zona boscosa. Los equipos, compañeras y organización no se percataron del percance. La joven, malherida e inconsciente, permaneció allí cerca de una hora, sin que nadie reparara en su ausencia. Las alarmas se encendieron cuando Ferrer no estaba en la meta. Su desaparición activó un operativo de búsqueda que terminó con su localización en estado crítico, víctima de un severo traumatismo craneal. Desgraciadamente, falleció poco después.
Ese incidente puso en alerta a la Unión Ciclista Internacional, que ha anunciado el seguimiento por GPS de todos los ciclistas en carrera. Una baliza para mejorar la seguridad y que serviría para detectar una parada súbita de un deportista, que podría ser debido a una caída. En una etapa de montaña, por ejemplo, muchos ciclistas suelen rodar desperdigados, en algunas ocasiones solos durante decenas de kilómetros.
Un seguimiento que permitiría a los jueces de carrera y médicos localizar al ciclista de forma rápida y segura. El presidente de la UCI, David Lappartient, ha remitido una carta a los diferentes equipos en los que subraya que este sistema «se convertirá en obligatorio y se implementará gradualmente en todas las categorías».
Lappartient ha aclarado que la UCI no desea controlar ni comercializar los datos e los ciclistas con esos dispositivos GPS. Algunas escuadras desconfían del organismo internacional y se oponen a este nuevo sistema. De hecho, durante el Tour de Romandía femenino celebrado el pasado verano, cinco equipos se opusieron al uso de esos GPS.
Por el momento se desconoce qué tipo de sistema utilizarán, pero será la UCI quien definirá en última instancia los dispositivos que llevarán los ciclistas. «Si no se acepta una solución razonable y satisfactoria por parte de todos los interesados en el contexto de nuestras próximas conversaciones, la UCI no tendrá más remedio que imponer un sistema de seguimiento GPS efectivo para la seguridad de los ciclistas, según se considere más apropiado», advierte Lappartient.