Los Grimaldi han conmemorado el 70º aniversario del Baile de la Rosa con una puesta en escena que mira hacia el futuro. Bajo la dirección creativa de Christian Louboutin, la familia principesca de Mónaco y sus cientos de invitados han celebrado esta edición histórica de la gala cenando en una fastuosa nave espacial, donde el destello de los vestidos plateados y las proyecciones láser han hecho honor más que nunca al nombre de la mítica «Sala de las Estrellas» del Sporting Club de Montecarlo.

Como es tradición, la princesa Carolina ha presidido la noche rodeada de sus hijos: en este caso, Pierre Casiraghi y Beatrice Borromeo, y Alexandra de Hannover y su novio. Tampoco se ha perdido esta edición la princesa Charlène, quien ha vuelto a acompañar al príncipe Alberto. Entre las invitadas ha destacado la princesa Akiko de Mikasa, miembro de la familia imperial de Japón como prima del emperador Naruhito, quien ha aprovechado que se encuentra en el Principado por el 20º aniversario de las relaciones diplomáticas de ambos países para asistir al baile.