Repartió, a través de la panadería Casa Comín, que regenta su amiga Chus, 21 millones de euros en Zuera (Zaragoza). Un vecino se llevó 17 millones y otros 99, 40.000 euros cada uno, un pellizco que hace a José Antonio Durnes, el vendedor de la ONCE, «inmensamente feliz». Ahora sé que «cuando me pasó lo que me pasó en el brazo» era porque «iba a hacer a mucha gente feliz».
Cien vecinos de Zuera se repartirán 21 millones de euros gracias a los cupones que vendió. ¿Cómo se siente el día después?
Estoy sin poder dormir. Estoy en unas convivencias en Punta Umbría (Huelva) y he recibido 500 o 600 mensajes de felicitaciones, de llamadas. Es alucinante. A las cinco de la mañana estaba andando por Huelva porque no podía ni conciliar el sueño. Cuando me he despertado, he vuelto a mirar la aplicación para comprobar que era verdad, que había vendido un premio de 17 millones y 99 de 40.000 euros. Cuando me he dado cuenta, he roto a llorar.
Se ha perdido la fiesta que se vivió de madrugada en Zuera…
Me llega a los oídos que me preparan una para el domingo… En Huelva estoy con 1.500 compañeros de la ONCE.
¿Es el primer gran premio que ha repartido?
Es el cuarto. Di ya uno de 100.000, uno de 35.000, uno de un millón y este que han sido 21 millones.
¿Había soñado alguna vez con repartir un premio de 21 millones entre cien vecinos del pueblo?
Cuando salimos a la calle te puedes hacer a la idea. Cuando me pasó lo que me pasó en el brazo, pensé que tenía que ser por algo. Ahora sé que fue para hacer feliz a mucha gente.
¿Qué le ocurrió a usted? ¿Cómo acabó siendo vendedor de cupones de la ONCE?
Circunstancias de la vida. Un día puedes tener un accidente y te abre las puertas la ONCE. Te vuelven a dar otra oportunidad y es para agradecer. Los clientes nos ayudan a sobrevivir. En este caso, la panadería-casa Comín es una gran colaboradora y toda la mano que le pidas siempre está la gran amiga Chus para colaborar con la ONCE.
¿Ha podido hablar ya con ella?
Sí. La llamé para avisarle cuando cayó el número. Sabía que se lo había dado a ella. Somos amigos. Para mí no son clientes, sino amigos y les tengo mucho cariño.
Ella estaba muy feliz anoche de la suerte que han llevado a Zuera entre los dos.
Sí porque es gente del pueblo que va a poder ayudar a sus hijos, a sus nietos. No van muy sobrados, y 40.000 euros les ponen en su sitio para muchas cosas.
Además en una panadería, donde se compra lo básico y van los que menos tienen y los que más.
Es que la panadera tiene mucho arte. Yo me la llevaría a vender cupones conmigo también. Haríamos un equipo de mañaneros de cruz y raya. Ella por un lado y yo por otro.
¿Y qué pasa con el nuevo multimillonario de Zuera? ¿Dónde está? ¿Quién es?
Ser o no ser. Muchos vecinos van a estar mirando quién se cambia de coche, o quien se compra una casa.
Con 17 millones se puede comprar hasta un edificio o un palacio.
Sí. Como vendedores claro que te enteras, pero a nivel personal, éticamente, no lo podemos decir. Cuando di el millón de euros, sabía en todo momento cuándo lo había vendido, dónde y a quién. Tengo mucho que agradecer a la cooperativa de Zuera, al club deportivo Zuera… Eran personas a las que les hacía falta. Las cosas llegan cuando llegan y porque tienen que llegar.
¿Tiene constancia en este caso de si les hacía falta?
A todo el mundo. Hoy en día no vamos sobrados. Van a dar una ‘propina’ a sus hijos, a sus nietos… Se quitarán lo que sea. Pero verán las cosas de otra manera.
Nos han contado que hace años le regaló un cupón a la reina Letizia.
Fue una apuesta. Acababa en 50. Me mandó una felicitación, que la tengo enmarcada.
Pero ese no tocó…
Pero todo el que juega, tenga dinero o no, sea famoso o no, ayuda a la Fundación.