El lipedema es una enfermedad crónica y progresiva que afecta a una de cada diez mujeres en Canarias y que provoca dolor, inflamación y limitación funcional. El porcentaje de afectadas en las Islas es similar al del conjunto del país, donde más de dos millones de españolas conviven con esta patología, a menudo invisibilizada y desconocida.
Para dar con un diagnóstico, la mayoría de ellas debe enfrentar un largo peregrinaje por distintos especialistas que comienza con una consulta –o, más bien, varias – al médico de Atención Primaria y que suele llevarlas hasta tratamientos que, entre otras cuestiones, incluyen una cirugía.
Esta enfermedad, que es resistente a dietas, se manifiesta mediante una acumulación anómala de tejido adiposo –grasa– en extremidades, acompañada de dolor, inflamación, hematomas y otros síntomas que pueden aparecer incluso en mujeres jóvenes y activas.
Un problema minimizado
Durante décadas, el lipedema ha sido minimizado, malinterpretado y confundido con un problema físico o de exceso de peso. Todo esto ha provocado un retraso en el diagnóstico y también ha derivado en tratamientos inadecuados.
El especialista en Cirugía Plástica, Reparadora y Estética en Clínica Salud Estética, Carlos Bérniz, señala que su prevalencia real es muy superior a la detectada en consulta. Asimismo, resalta que afecta a mujeres casi en exclusiva, ya que son muy pocos los casos registrados en hombres. «Solo recuerdo haber visto pacientes varones que eran trans, es decir, que venían de una situación hormonal y de un perfil femenino», añade..
Precisamente, los primeros síntomas comienzan a verse en la pubertad, cuando se producen los cambios hormonales. «En estos casos, se trata de un problema que les acompaña prácticamente durante toda su vida», asegura. También hay mujeres que comienzan a padecerla a raíz de tratamientos de fertilidad o con la menopausia, pues es una patología que aparece cuando se produce un cambio o un desajuste hormonal.
¿Qué ocurre si no se trata?
El médico destaca que, pese a que muchas afectadas tratan de buscar una solución, no encuentran un especialista que lo sepa diagnosticar y que las pueda tratar. En estos casos, explica, la enfermedad termina cronificándose y los síntomas empeoran de manera notable, aumentando el volumen de las piernas. «Es una pena, hay personas que llevan toda la vida sufriéndolo y lo peor es que no hay una prueba ni un test, solo se detecta a través de la exploración», argumenta.
No obstante, resalta que hoy en día se suele detectar «mucho antes», por lo que, al iniciar un tratamiento de manera precoz, el margen de mejora es mucho más amplio. «Antes las derivaban a un especialista vascular y este descartaba patologías o trastornos relacionadas con esta área y lo que se le decía a la paciente es que era un tema de peso, de dieta o de falta de ejercicio», relata.
Búsquedas en Internet
Ahora, en cambio, las mujeres que llegan a su consulta suelen hacer un recorrido distinto: «Consultan síntomas en Internet, se topan por primera vez con la palabra lipedema y buscan un especialista, que en estos casos suele ser un cirujano plástico». De este modo, defiende, la paciente no está tan perdida.
En Canarias, argumenta, ya existen especialistas –como es su caso– que se han enfocado en el tratamiento de la enfermedad. «La clave no solo es encontrar a estos profesionales que lo conozcan y lo operen, sino que lo ideal es que estén ubicados en centros como Clínica Salud Estética, para que las pacientes sean atendidas por un equipo multidisciplinar», añade.
¿Cómo tratarlo?
Endocrinología, nutrición y fisioterapia son solo algunas de los especialistas que podrían contribuir a que el abordaje de la enfermedad sea mucho más completo y a que, por tanto, los síntomas tengan un impacto mucho menor en la mujer.
Aun así, todas estas terapias son secundarias y complementarias porque la liposucción sería el tratamiento quirúrgico más eficaz y seguro, ya que elimina la grasa, pero respeta los vasos linfáticos. «Con esta intervención mejoran los síntomas, aumenta la calidad de vida y además hay una mejoría estética en las extremidades», detalla.
Asimismo, subraya que, aunque haya un importante proceso de recuperación –que incluye medias de compresión, masajes dedrenaje linfático y sesiones de presoterapia–, las pacientes notan mejoría prácticamente desde que salen del quirófano: «Es un alivio, a muchas les limita el día a día, les impide hacer las actividades más cotidianas».
Impacto en la autoestima
El lipedema tiene un impacto directo en la salud de la paciente, pero también en su bienestar emocional y en su autoestima, pues muchas de las afectadas se sienten frustradas y además deben lidiar con una apariencia física inusual.
Es más, casi cuatro de cada diez han sido diagnosticadas con algún trastorno psicológico como ansiedad, depresión o estrés. Pese a tener consecuencias negativas, Bérniz revela que el momento del diagnóstico para ellas es «un gran alivio» porque al mismo tiempo descubren que existe tratamiento. «Aun así, hoy en día llegan mucho más informadas y, por tanto, tienen menos miedo», celebra.
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