En el lento avance de algo más de diez minutos entre la sede de la Delegación del Gobierno y el Ayuntamiento de Santander, solo algunos … gritos de «dimisión» y los aplausos durante los últimos metros de recorrido antes de leer el manifiesto han roto el silencio que ha protagonizado este domingo la marcha en recuerdo a las seis víctimas de la tragedia de El Bocal. Unas 500 personas han participado en esta cita convocada por las asociaciones vecinales y ecologistas de la capital y en la que el primer objetivo era recordar a Lucía San Martín, Xabier Bayón, Celia Lage, Eunate Hervas, Lluna Vallejo y Elena Sirbu, los jóvenes de entre 19 y 22 años que perdieron la vida al colapsar la pasarela por la que cruzaban durante un paseo en la senda costera. Estar de lado de sus familias y de Ainara, la única superviviente. Llorar de forma colectiva «la pérdida de seis vidas jóvenes que tenían todo un futuro por delante», pero también exigir que se sepa la verdad y «qué falló», además de reclamar responsabilidades políticas. Porque junto al respaldo al entorno de los jóvenes, ahora también «es el momento de asumir errores».

‘Nos da igual Ayuntamiento y Costas. Dimisiones ya. La falta de mantenimiento mata’, decía una de las pocas pancartas que se han visto en esta convocatoria solemne. Una de las cosas en las que están de acuerdo los participantes en la marcha y las dos administraciones que se lanzan la pelota sobre la responsabilidad del mantenimiento y el control de la senda es que el suceso se podía haber evitado. «Nunca debió haber ocurrido», apuntaba la encargada de la lectura del manifiesto, Carmen Martínez, vecina de Pombo-Cañadío. A falta de que la Justicia dirima las responsabilidades, de lo que están convencidos los convocantes es que la causa de la tragedia es fruto de «desidia o negligencia». ‘Nunca más. Nunca más’, se gritó frente al Consistorio una vez concluido el minuto de silencio. «Que salga la alcaldesa, que estará tomando el vermú», reclamaba una participante.

Aunque antes del inicio de la marcha muchos señalaban al Ayuntamiento de Santander, ni en la convocatoria ni durante la lectura del manifiesto se apuntaban culpables. En el medio millar de participantes se encontraban portavoces de los partidos políticos con representación municipal como Daniel Fernández (PSOE), Felipe Piña (PRC) y Keruin Martínez (IU), además de miembros de Cantabristas y Equo. No hubo representación de PP y Vox. «Exigimos verdad, transparencia y responsabilidad institucional sobre una tragedia evitable. Exigimos que nada ni nadie obstaculice las investigaciones ni intente frenar las diligencias necesarias. Pedimos al conjunto de las administraciones públicas, gobierne quien gobierne y sea cual sea la institución competente, que actúen con rapidez, rigor y sentido de la responsabilidad, ahora y siempre», continuaba el manifiesto elaborado por las organizaciones convocantes, Ecologistas en Acción y ARCA -muy vinculadas a las reivindicaciones sobre la senda-, y al que se han sumado las asociaciones de vecinos de Pombo-Cañadío y Cueto, la Federación de Asociaciones de Vecinos y las asambleas 8-M y Santander Saludable.

Otro de los mensajes que han destacado es que es necesario que cambie la forma en la que las administraciones públicas se relacionan con los vecinos. Que se escuchen sus reivindicaciones y que se atiendan las advertencias. «Nunca un espacio público puede quedar desatendido o en tierra de nadie en lo que respecta a su mantenimiento y seguridad», insistía el texto consensuado, que recordaba los múltiples avisos sobre el mal estado de la senda y su falta de mantenimiento. Una senda «muy utilizada». Una senda que «todas las administraciones sabían que estaba en uso».

«No ha sido un accidente. Si no hay dinero para el mantenimiento, que no presuman de bajar los impuestos. A cosas que no vienen al caso se les dan prioridad absoluta y de lo importante se olvidan», lamentaba otra mujer, que insistía en que para ser un buen alcalde «hay que saber gestionar y da igual que seas del PP o del PSOE». Era crítica con la regidora, pero también con «el juego político» de los portavoces de los grupos de la oposición en Santander. El último deseo reflejado en el manifiesto fue que el dolor por las víctimas sirva para impulsar soluciones duraderas y mejorar los mecanismos de prevención y participación ciudadana.