‘First Dates’ es uno de los programas más exitosos de la televisión en nuestro país. El próximo mes de abril se cumplirán 10 años … de su estreno. En todo este tiempo por allí han pasado solteros de todo tipo. Hay historias muy peculiares. Por ejemplo, la del ‘monje vidente’ que se convirtió en uno de los fugitivos más perseguidos por la policía española. También hay parejas que se han formado tras su paso por el programa. No será el caso de Lucía y Ramón, dos solteros que han creado un ambiente tan tenso que Carlos Sobera ha tenido que intervenir.

La cita había empezado con mal pie en la presentación. Ramón calificó a Lucía como «una preciosidad», pero ella no estaba muy satisfecha con el aspecto de él. Nada más se sentaron en la mesa, Ramón pidió pagar a medias. «Viente pavos cada uno. Pagamos a escote porque no estamos para festivales», afirmó. Eso a Lucía no le gustó en absoluto: «¿Nada más sentarse dice vamos a pagar a medias? Falta de caballerosidad, de educación y de todo».

Durante la cena, el tema de la religión fue motivo de disputa. «No estoy de acuerdo en cómo se ha convertido en una franquicia», dijo Ramón sobre la Iglesia. «No me gusta que critique la iglesia porque soy muy católica y muy cristiana. He tenido mucha misiones reales con el señor y muchas sanaciones como para que este personaje venga ahora a denigrar a la iglesia», aseguró, por su parte, Lucía.

El punto de discordia absoluta llegó cuando Ramón habló de anatomía femenina: «Aunque no tengas hijos tienes el don de la maternidad dentro de tus células. Yo creo en Dios, y Dios nos ha hecho con dos ojos para mirar, con dos oídos para escuchar, con una nariz para respirar, con unos ojos para mirar, vosotras con unos pechos para amamantar, un chocho para orinar, para hacer el amor y para tener hijos y, aunque estamos comiendo, un agujerito en la parte de atrás para despojar tus alimentos».

La soltera respondió que no era «ni el lugar ni el momento» para hablar «de esas tonterías». «Cada vez que le digo algo sale con una chorrada gigantesca. Las barbaridades que está hablando», reconoció ante la camarera Lidia Santos, que notó al instante la tensión que había en la mesa. Una tensión de la que Ramón no se sentía responsable: «He intentado ser sincero, amable, cariñoso y hasta gracioso».

Carlos Sobera no tuvo más remedio que acercarse para ver cómo iba el asunto. «Está hablando en términos más soeces que hermosos. No estoy a gusto no hay ninguna conexión de diálogo, con lo cual no vamos a llegar a ningún lado», respondió Lucía. Acto seguido, el presentador le dio la opción de dar por finalizada la cena: «Suspendemos la cena y nos vamos, no estamos aquí para sufrir». Ella la aceptó sin dudar: «Estoy un poco nerviosa porque me ha dejado nerviosa su falta de educación (…) No me gusta nada, absolutamente nada», comentó después a cámara.