Tiempos difíciles los que se respiran a nivel deportivo en el Dreamland Gran Canaria. La derrota ante el Breogán diluyó toda la hoja … de ruta y el discurso propositivo de los últimos días, donde se había cincelado desde la directiva y el cuerpo técnico un clima de conjura propicio para sacar al equipo de su particular socavón anímico, fraguado por las últimas derrotas y la reciente eliminación europea.
Con ese mosaico de sinsabores, ante el conjunto lucense se volvieron a descubrir las costuras del equipo: un porcentaje desde el perímetro deficitario (29% el pasado domingo), un tiro libre que se ha convertido en un auténtico tormento -55% ante el equipo gallego- y un rebote defensivo que vuelve a enseñar vías de agua en los momentos claves. A todo ello se suma una reestructuración de urgencia que ha llevado a la graduación express de Lucas Maniema con el primer equipo, la marcha de dos activos como Braian Angola -cuyo estilo de juego terminó por no encajar- y Louis Labeyrie -con un desempeño propio de un ‘expediente X’-, así como la lesión de Miquel Salvó para el resto de la temporada y el fichaje de Chimezie Metu con las dudas de su lesión del tendón de Aquiles y las exigencias propias de un jugador con pedigrí azulgrana. Demasiados escollos para la metódica pizarra de un Jaka Lakovic que, en números, ya figura en el podio histórico del club -una EuroCup en las vitrinas, 211 partidos entre ACB, Copa y Europa y 120 triunfos-.
Una temporada de pesadilla
En definitiva, el esloveno tenía todo a favor para consolidarse como uno de los estrategas al alza en la siempre exigente Liga Endesa y, sin embargo, se ha topado con una temporada repleta de horrores de la que también es responsable. Obviamente, no todo recae en su figura, la cual ha sido intachable hasta la fecha. Exquisito en las formas, intenso en el trabajo diario sobre el parqué y dúctil ante las piezas y recambios que el club le ha ofrecido. Su trayectoria en la isla iba de color de rosa hasta que se inició esta campaña que ha entrado en un bucle más que complejo. Cada vez son más las voces que apelan a un cambio en el banquillo para diluir el bloqueo psicológico existente en la plantilla. No obstante, otros consideran que ha sacado petróleo de un equipo que no tiene tanto talento como en tiempos pretéritos.
Sin plan B, de momento
Tras la debacle ante el Breogán, Savané y Villar se reunieron con Lakovic entre los bastidores del Gran Canaria Arena. No se tomó ninguna decisión disruptiva. Después de la semana en la que se entonó el discurso de comunión y de unidad plena, parece que no tocaba un cambio de acordes. En cierta manera, tampoco hay un plan B de garantías, ya que desde el club aún se valora a Lakovic como el técnico idóneo, pese a que el margen de error ya es mínimo. Además, en el panorama actual se considera que no hay alternativas sólidas que asegure un cambio de ecuación en esta recta final de temporada.
Con todo ello, Lakovic no ha perdido la calma, ni el discurso ni el alma. Confía en su labor y predisposición, mantiene la serenidad con los medios, entiende a la afición y, como reconoció ante la prensa, entiende perfectamente que el club tome una decisión de calado ante esta situación, aunque pudiera suponer su sacrificio deportivo. La cuestión es que el calendario no espera a nadie, teniendo ante el Joventut un test imposible en territorio comanche. San Pablo Burgos y MoraBanc Andorra -penúltimo- acechan a una sola victoria de distancia y el Casademont Zaragoza le iguala en el purgatorio de la tabla. El reto para Lakovic y el Gran Canaria toma tintes más que dramáticos.