JULIO MONFORT
- «La guinda al montón de equipos profesionales que comparten en la comarca rutas con coches y camiones es la presencia del mejor del mundo. Su equipo es de Dubai: el del rey emérito y las grandes petroleras que han disparado sus valores bursátiles con la guerra de Irán»
Cuando me lo dijeron pensé que era una broma o un bulo, con toda esa creciente polémica sobre ciclistas profesionales y aficionados invadiendo las carreteras secundarias de la Marina Alta. Que Tadej Pogacar, el mejor ciclista del mundo en estos momentos, ganador con solo 27 años de casi todas las pruebas de alta competición, incluidas el Tour y el Giro, entrena en el Coll de Rates. Pocos días después, el pasado domingo, comprobé, para mi sorpresa, que era cierto, La revista dominical de mayor difusión del país, con millón y medio de lectores de media, publicaba un amplio reportaje sobre Pogarcar, con una foto del crack entrenando en la montañosa carretera de la comarca.
¿Pero qué tendrán qué ver el Tourmalet u otras altas cimas pirenaicas y alpinas con el Coll de Rates o Les Planes del Montgó? Diríase que muy poco. Además, aquí han de compartir ruta con coches y camiones. La diferencia es evidente. Aunque bien mirado, algunos se comportan como si fueran solos, tal cual en el Tour de Francia. Tampoco se cortan demasiado en zonas urbanas. Algunos se saltan los pasos de cebra sin miramientos, se supone que para no perder el ritmo, o circulan por calles peatonales con señales de prohibición, o estacionan sus quince bicicletas donde les resulta más cómodo.
Y sin embargo ahí están, un montón de equipos profesionales, en pelotones de quince o más corredores. Es que claro, el clima es idóneo y los parajes naturales idílicos, pese a su mucha menor altura respecto a otras cimas. Y cono algunos dicen, nos salvan los meses de temporada baja y media, miles de plazas de hospedaje y rentabilidad de complejos deportivos que han supuesto una inversión millonaria y donde hacen vida cuando no entrenan. La guinda es la presencia en la comarca del mejor del mundo.
El equipo actual de Pogacar es de Emiratos Arabes. Ya sabes, Dubai, donde el rey emérito y las grandes petroleras, el país patrocinador del Real Madrid. Pues casualmente, los valores bursátiles de estas empresas se han disparado hasta cantidades astronómicas en el último mes, gracias a la guerra en Irán. La española Repsol ha conseguido en tan breve tiempo 5.800 millones de euros de ganancias en bolsa, una variación al alza del 27%, según informes recientemente publicados.
Es que esto se parece siempre a aquella famosa investigación de dos jóvenes periodistas del Washington Post en el caso Watergate que acabó con la dimisión del presidente Nixon, la película «Todos los hombres del presidente». Para desentrañar la maraña, «siga usted la pista del dinero». Y parece que eso no cambia nunca. Pero claro, el Washington Post ya no es, ni de lejos, lo que un día fue. Y nosotros tampoco
