A Norberto Gil (Sevilla, 1975) parece que la arquitectura le persigue, o quizás al revés, él persigue a los arquitectos y sus estudios, porque desde hace años su trabajo viene inspirándose en las obras, figuras y estudios de arquitectura con una precisión casi matemática.
En sus inicios, allá por 1998, Norberto Gil en colaboración con Miki Leal titularon su primera muestra juntos ‘Edifica’, expuesta en la galería Marta Moore, donde hacían referencia a lo arquitectónico en sus esculto-pinturas. En 2008 en la serie ‘EspacioBosque’, expuesta en la sala Kastelar, había piezas con claros referentes arquitectónicos, indagando en conceptos como lo espacial, la arquitectura-estancia, los espacios-depósito o los proyectos de construcción. En 2009 continúa Gil con la serie ‘Hábitat Vegetal’ mostrando una visión de la arquitectura basada en la construcción a partir de la sombra, y en 2022 la exposición ‘N’ en la galería Birimbao se inspira en la obra del arquitecto austriaco Richard Neutra. Nombres de arquitectos, arquitectura oriental japonesa como en la serie ‘Tatami verde’, o más adelante en Le Cabanon de Le Corbusier, son algunos de sus referentes arquitectónicos.
La arquitectura ha sido una fuente inagotable de inspiración para Norberto Gil que hasta el próximo 2 de mayo presenta en la sala municipal Atín Aya la exposición titulada ‘En el limbo. Arquitectura en espera’, con alrededor de ochenta obras, algunas múltiples como una serie de doscientos dibujos de pequeño formato, que se distribuyen por las tres plantas de este espacio expositivo. La muestra está comisariada por Jesús Barrera.
«Hace dos año realicé en la galería Birimbao una exposición titulada ‘Línea horizonte’, inspirada por la obra del arquitecto luso Álvaro Siza. Fue a través de una residencia que hice en Oporto, y que luego se convirtió en el germen de la exposición ‘Fala, Fala’ sobre el estudio de arquitectura del mismo nombre que me mencionó en su día el arquitecto Antonio Cruz. Estando allí en Oporto me presentaron a Álvaro Siza, hablé muchas veces con él, y esos tres meses de investigación dejaron mucho poso. A nivel plástico yo seguía con Siza en mi cabeza».
La muestra ‘En el limbo. Arquitectura en espera’ le fue propuesta hace dos años y medio, «pero me dijeron que hiciera algo también sobre arquitectos sevillanos que me pareció bien porque yo quería mirar también hacia Sevilla. Decidí mantener a Siza porque tenía mucha documentación, y mirar hacia el estudio de Cruz y Ortiz y el de Guillermo Vázquez Consuegra. Pero quería sacar un tema que los vinculara a los tres, y entonces surgió la idea que me habían hablado varias personas relacionadas con la arquitectura sobre los proyectos no realizados».
Para Norberto Gil descubrir la cantidad de trabajos realizados por los estudios de arquitectura pero que finalmente, por diferentes razones no llegan a ejecutarse, fue casi una revelación. «Todo el mundo sabe que ocurre esto, que se presentan a concursos y no los ganan, o peor todavía, que se los conceden y luego nos se construyen. Es una arquitectura que está en el limbo, que se queda en un cajón guardado. Los arquitectos en las entrevistas que he tenido con ellos sí me comentan que son proyectos inspiradores para lo que luego viene detrás, pero realmente se quedan en un limbo. Por ejemplo, a Vázquez Consuegra se le quedó sin hacer un proyecto millonario, como fue el museo de la Meca, cuando ya estaba todo firmado. Él me dijo que ocho de cada diez proyectos se quedan sin ejecutar».
Encuentro con Álvaro Siza
Los tres estudios le abrieron las puertas sin recelos. «Me he sentado con Siza con sus 92 años y me enseñó todas sus maquetas y fue algo increíble. Este proyecto entre producción de obras, entrevistas y demás ha sido más de año y medio, aunque el germen viene de hace dos años».
En la exposición toda la obra, menos dos piezas, es inédita, y de las ochenta piezas, hay alguna múltiple que son doscientos dibujos que se cuentan tan sólo como una sola obra. «Esa fue como consecuencia del máster que cursé el año pasado de Ideas y Producción, y a instancias de mi compañero y profesor del máster Paco Lara Barranco que me mira con otros ojos. Él me puso el reto de hacer cincuenta dibujos a la semana, y eso me ha agitado mucho porque me ha roto los esquemas. Yo tenía una forma de trabajar partiendo de lo digital y Paco me dijo que volviera a la materia y a lo intuitivo olvidándome de lo digital. Y lo hice, cincuenta dibujos a la semana. En la asignatura de Paco llegué a hacer ochocientos dibujos que ahora me dan muchísima inspiración y documentación. Y luego lo hice extensivo a la serigrafía, que apliqué a una serie de azulejos que están en esta exposición de la sala Atín Aya, en la que intento ennoblecer el material a través de trazos de color y presentándolos en unos murales. Es decir, es serigrafía sobre azulejos ya cocidos».
Las dos series grandes, la de azulejos y la de dibujos, han sido el ‘caldo de cultivo’ del resto de las piezas de esta exposición, «me he vuelto un poco más abstracto. De cada arquitecto he cogido un elemento. De Guillermo Vázquez Consuegra he cogido el círculo, de Cruz/Ortiz el triángulo y de Siza el cuadrado. A cada uno le he asignado un elemento y los proyectos que he elegido de cada uno tenían ese reducto geométrico que los identifica. He construido a nivel abstracto pero haciendo guiños a esos objetos de cada uno».
En esta exposición ha dejado los lienzos sin tratar, no les ha dado imprimación. «Les he dejado la imprimación por detrás, y eso ha hecho que el tono arena que tiene el lienzo unifique toda la serie y queda como una pátina que hace que la serie tenga un tono peculiar».
Doctor en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla, la arquitectura ha sido siempre su pasión. «Me gusta, y en algún momento me he planteado cursar algún master que tenga algo que ver con la arquitectura. Yo miro la arquitectura como si fuera un niño, porque no tengo formación de arquitecto, pero la miro como un niño que le gusta la estética, donde la belleza prima sobre la función. Pero no lo hago forzado. Doy clases de dibujo al natural en la facultad, pero mi obra tiende hacia la arquitectura. En el futuro creo que seré más abstracto, porque aunque siga mirando la arquitectura, me estoy depurando hacia lo geométrico».
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‘En el limbo. Arquitectura en espera’. Norberto Gil
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Dónde: Sala Atín Aya
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Cuándo: Del 28 de enero al 3 de mayo de 2026
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Horario: De martes a sábado de 11 a 14 y de 17 a 20 horas. Domingos de 11 a 14 horas. Lunes: cerrado
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Entrada: libre
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Arquitectos fascinados por la pintura y convertidos en grandes artistas hay en Sevilla nombres como Juan Suárez, Gerardo Delgado, José Ramón Sierra… «En esta ciudad hay unas sinergias que en otros sitios no existen. En Sevilla sucede que nos hemos entremezclado. Artistas como Dionisio González o Daniel Bilbao también tratan la arquitectura en su obra. Yo hice la tesis doctoral sobre las relaciones entre la arquitectura y la pintura y somos unos cuantos los que nos interesamos en estos temas. Pero en el futuro me voy a ir a otra cosa diferente, y es verdad que en la misma Facultad de Arquitectura hay mucha gente mirando hacia el arte. Eso es muy bueno, porque crea sinergias y rompe barreras», explica.