A lo largo de la década de los 90, pocas canciones lograron capturar el espíritu de una época como “Bitter Sweet Symphony”, el mayor éxito de The Verve. Escrita por Richard Ashcroft, la pista se convirtió en un himno generacional, pero no surgió de una sola idea clara, sino de una combinación de influencias musicales y reflexiones personales que terminaron dando forma a una de las composiciones más reconocidas del britpop.
El punto de partida se dio cuando Ashcroft quedó fascinado al escuchar un arreglo orquestal de “The Last Time” de The Rolling Stones, grabado por la Andrew Oldham Orchestra. A partir de ese descubrimiento, decidió construir la base del track utilizando ese característico motivo de cuerdas, que terminaría convirtiéndose en la marca sonora del tema. Al parecer, el éxito de su creación no sorprendió al músico británico, quien en una entrevista con Rolling Stone admitió tener la habilidad de saber “cuándo sonaría una canción en la radio”.
Richard Ashcroft.
“Tenía el reproductor de casetes listo. Puede que no fuera una canción del momento. Podría ser una canción de hacía cinco años. Pero parecía tener la habilidad de encontrarla enseguida cuando sonaba en la radio”. Ashcroft llamó a esa habilidad “visualización” y la definió como “la capacidad de construir el futuro, de influir en él de alguna manera”. “Visualización” es un término que aprendió de su padrastro, quien en su momento fue miembro de la antigua orden secular de metafísicos y místicos conocida como Rosacruces.
“Es difícil que la gente lo entienda; lo dudan y te tachan de loco”, agregó. “Todos tienen miedo de usar la palabra ‘espiritual’. Creo firmemente que las canciones provienen de una fuente inagotable, y hay que estar en un estado mental determinado para captarlas. No sabes por qué estás en ese estado. A veces es un estado mental peligroso. Pero sé de dónde viene mi inspiración. Viene de la mente universal, amigo».
“Solía hablar de su padrastro”, comentó Simon Jones, el exbajista de The Verve, “y dejaba a la gente boquiabierta. Creo que la frase que lo marcó fue: ‘Si quisiera, si me lo propusiera, creo que la gente puede volar’. Básicamente, lo que quería decir era que puedes hacer lo que creas”.