Alberto de Mónaco se ha llevado a su hijo, el príncipe Jacques, de 11 años, a una exposición en el Museo de Sellos y Monedas. Es uno de los primeros actos en los que el pequeño heredero del Principado ha acudido solo, sin su inseparable hermana, la princesa Gabriella, diferenciándose así su rol como heredero y futuro jefe de Estado. 

El hijo del príncipe Alberto y la princesa Charlene tiene 11 años © GTRESEl hijo del príncipe Alberto y la princesa Charlene tiene 11 años

Padre e hijo han acudido a la cita, vestidos casi idénticos con chaqueta y corbata, con motivo del 30 aniversario del Museo de Sellos, para visitar una exposición que invita al público a sumergirse en el corazón de la historia y el patrimonio de la institución. Al final de la visita, el príncipe soberano y su hijo firmaron en el libro de oro, donde pudimos ver sus rúbricas que nuestra grafóloga, Macarena Arnás, nos ha analizado. 

«En el caso de Alberto de Mónaco, tiene una letra con una tendencia sobrealzada, tanto las zonas superiores como inferiores están bastante marcadas. Es como una letra en sentido vertical que indica la necesidad de reconocimiento, cierto orgullo porque las mayúsculas son muy grandes y la barra de la letra ‘T’ es muy alta, por tanto, también significa orgullo, dotes de liderazgo, una persona que necesita tener cierta autoridad y el hecho de que descienda también se interpreta como que es alguien al que le gusta llevar la batuta y el control». 

Firmas del príncipe Alberto y del príncipe Jacques© GTRESFirmas del príncipe Alberto y del príncipe Jacques

Además, apunta  esta especialista: «Tiene tendencia a la letra ligada, es decir, no hay separación entre las letras, sobre todo en la parte final, donde parece poner ‘de Mónaco’ que es totalmente ilegible, es una letra en forma de hilo que simboliza un sentido de la racionalidad bastante marcado, incluso que puede ser una persona que muchas veces necesita constantemente entender el porqué de las cosas y puede cuestionar muchas veces a los otros». La psicografóloga, perito calígrafo y autora de Las firmas de Napoleón, Salit, Hilte, Elvis y otras historias de la Grafología (Almuzara 2024), destaca que «también se aprecia necesidad de control y desconfianza». 

El príncipe estampa un billete en presencia de su hijo Jacques© GTRESEl príncipe estampa un billete en presencia de su hijo Jacques
‘Símbolo de su identidad’

En el caso de la firma del príncipe Jacques, en la que tan solo pone su nombre, «algo habitual» en estas edades porque «es símbolo de su identidad», Arnás destaca que «todavía es pequeño y no tiene la escritura del todo formada. Es una letra muy curva y caligráfica, reflejo de que tiene un sentido de la responsabilidad bastante marcado, pero las curvas hablan de emoción, así que puede ser un niño muy sensible, pero al estar las formas cerradas, es como que esas emociones están bastante controladas. También hay falsas uniones, es decir, algunas letras parece que están ligadas y otras no, puede ser un gesto de que aún no tiene buena psicomotricidad y de inseguridades y timidez». 

Momento en el que el príncipe Alberto escribía su firma en el libro de oro del Museo © GTRESMomento en el que el príncipe Alberto escribía su firma en el libro de oro del Museo

En definitiva, «padre e hijo son bastante distintos; coinciden en que ambos son reservados y algo desconfiados, pero Jacques es más sensible y sumiso y el príncipe Alberto, más autoritario y racional», concluye esta grafóloga. 

Tanto Jacques como su hermana Gabriella son dos de los príncipes de la nueva generación de royals que acuden a más actos oficiales, que hacen más viajes internacionales de carácter internacional y que más participan en la vida pública de Mónaco. A pesar de su edad, estuvieron en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán y no se pierden ni el Día Nacional ni festividades tan señaladas en el calendario de los Grimaldi como es Santa Devota. Hasta el momento, siempre han a parecido junto a sus padres en público y el resto de miembros de la familia del prícnipe Alberto y, literalmente, les hemos visto crecer desde el balcón de Palacio, la mejor muestra del termómetro institucional en Mónaco.