A última hora de este miércoles se ha consumado el sainete italiano de la ministra de Turismo que se resistía a dimitir, a pesar de que se lo hubiera solicitado Giorgia Meloni. Al parecer, la líder del Ejecutivo la ha llamado para exigirle su salida, … sin que haya relación con el referéndum de Justicia del pasado fin de semana, sino a raíz de una serie de acusaciones judiciales. Daniela Santanchè le ha escrito una carta de despedida en la que reivindica su inocencia y lamenta estar «acostumbrada a pagar mis cuentas y, a menudo, también las de los demás».

La idea de Giorgia Meloni era aprovechar estas horas bajas tras la derrota en el referéndum para apartar de su equipo a quienes tenían cuentas pendientes en los tribunales. Así se quitaba de en medio los problemas que podrían frenar al Ejecutivo en el último tramo de la legislatura, hasta septiembre de 2027.

El martes dimitió el secretario de Estado de Justicia Andrea Delmastro, sospechoso tras saltar a la luz que hasta hace poco compartió la propiedad de un restaurante con la hija de un condenado por lavado de dinero de la camorra. Tras él, dimitió la jefa de gabinete del ministro de Justicia, Giusi Bartolozzi, culpable de protagonizar la peor salida de tono de la campaña y cambiar la marcha en los sondeos: «Si gana el ‘Sí’, nos libraremos de los jueces. Son un pelotón de ejecución», clamó en Sicilia.

A pesar de estas dos dimisiones, la ministra de Turismo Daniela Santanchè, que tiene desde 2022 varios procesos abiertos en el tribunal de Milán, se negaba a dimitir.

La Constitución italiana impide que la primera ministra cese a sus ministros, que sólo puede revocar el presidente de la República, Sergio Mattarella, ante quien juró el cargo. Una vía para obtenerla es la moción de censura en el Parlamento. En esta legislatura, la ministra Santanchè ha superado ya tres mociones de censura, y este miércoles la oposición ha convocado una cuarta. Después de la inusitada petición de Giorgia Meloni de que dimitiera «por sensibilidad institucional», era inevitable que esta vez la medida saliera adelante. Por eso, Santanchè ha preferido evitar esta humillación y ha dado un paso atrás.

La ministra Santanchè ha superado ya tres mociones de censura, y este miércoles la oposición ha convocado una cuarta que era previsible que prosperara

Tras la última moción de censura que superó en febrero de 2025 se comprometió a que si era procesada por un tribunal, «valoraría» la dimisión guiada sólo por «el respeto a mi presidente del Consejo (Giorgia Meloni) y el amor por mi partido (Fratelli d’Italia)». Ese día «el corazón prevalecerá sobre la razón», profetizó entonces.

No está claro lo que le ha llevado a tomar la decisión final, aunque probablemente es la posibilidad de convertirse en la segunda ministra de la historia de Italia expulsada por una moción del Parlamento con el apoyo de su propio partido.

La carta de dimisión

En la carta de despedida a Meloni deja claro que dimite «ante una petición explícita y pública tuya». «Quería dejar claro, por mi honor, que doy un paso atrás, sin que sea necesario, únicamente ante la petición que el líder de mi partido considera útil y oportuna. (…) A día de hoy, mi certificado de antecedentes penales está inmaculado», escribe. También dice que evitó dimitir ayer porque «no quisiera ser el chivo expiatorio de una derrota (en el referéndum) que, sin duda, no ha sido culpa mía». Tampoco quería que se equiparara a la dimisión del secretario de Estado Delmastro, por sospechas de colusión con la camorra.

En su carta de dimisión a Giorgia Meloni

«En mi vida estoy acostumbrada a pagar mis cuentas y, a menudo, también las de los demás»

Daniela Santanchè

Ex ministra de Turismo de Italia

«No te voy a ocultar que siento cierta amargura por el cierre de mi trayectoria ministerial, pero en mi vida estoy acostumbrada a pagar mis cuentas y, a menudo, también las de los demás. Lo que más me importa es nuestra amistad y el futuro de nuestro movimiento», concluye.

Con la salida de Daniela Santanchè de su gobierno, Giorgia Meloni se deshace de uno de los miembros más incómodos de su ejecutivo. Ya desde noviembre de 2022, pocos días después de jurar el cargo, se conocieron sus problemas judiciales y comenzaron las peticiones de dar un paso atrás, tanto de la oposición como, discretamente, de miembros de su partido, Fratelli d’Italia. Incómoda, Meloni decía que era Santanchè quien debía valorar si estas acusaciones le permitían desempeñar su cargo.

Santanchè, de 64 años, sale del gobierno pero no del Parlamento, lo que le permitirá retrasar los dos frentes judiciales que tiene abiertos en el tribunal de Milán por su previa actividad empresarial. El primero es una supuesta estafa a la seguridad social, ya que una de sus empresas recibió ayudas por la suspensión forzosa de sus 13 empleados a causa del COVID-19, a pesar de que éstos seguían trabajando. El segundo frente es una investigación por falsedad contable de otra de sus empresas por la que resulta imputada. También se le investiga por la quiebra fraudulenta de otra sociedad.

Es una hábil empresaria en sectores como los cosméticos, la alimentación, la restauración o el mundo editorial (cuenta con intereses en actividades de marketing y en cines), y ha financiado parte de las campañas de Fratelli d’Italia, partido al que pertenece desde 2017. Ha militado también en la Alleanza Nazionale de Gianfranco Fini y en el Popolo della Libertà de Silvio Berlusconi.

«Soy el símbolo de todo lo que detestáis, lo represento de forma plástica. Soy vuestro mal absoluto. Soy una mujer libre, llevo tacones de 12 centímetros, cuido mi físico, me encanta vestir bien», reprochó a la oposición en febrero de 2025, tras superar la anterior moción de censura que le presentaron. Entonces, su discurso fue recibido con silbidos. Este miércoles, la oposición de izquierdas ha reaccionado con un aplauso al conocer la noticia. Giorgia Meloni ha guardado silencio.