Durante meses fue solo una imagen repetida en silencio: una niña de trenzas que atravesaba Gernika, Bermeo y la playa de Laida sin nombre ni … historia conocida. Setenta años después, ese hilo suelto por fin tiene principio y final. Se llama Elena, tiene 80 años y vive en Madrid. Y aunque nunca había visto aquellas fotografías, se reconoció en ellas en cuanto se lo dijo su prima Carmen y en cuanto aparecieron en televisión. Era ella.

El hallazgo, que comenzó casi por azar en un contenedor del Rastro de Madrid, ha terminado por aflorar una historia muy especial. Aquellos negativos rescatados por Dani Asua -y después digitalizados por el vizcaíno Hibai Agorria- no solo componían un archivo olvidado, sino también tres veranos completos de una infancia en Euskadi. Paseos, excursiones, celebraciones familiares, comuniones… Una vida detenida en imágenes que nadie había reclamado hasta ahora.

Antes de que se conociera su identidad, aquellas fotografías ya habían empezado a generar preguntas. Parte del archivo fue mostrado en una exposición en la Casa de Cultura de Gernika, bajo el título ‘Non ote zaude / Buscando el rastro’, impulsada por Agorria, y que pudo verse hasta el pasado 20 de marzo. Vecinos, curiosos y familias enteras se acercaron intentando poner nombre a los rostros, reconstruyendo escenas fragmentadas de otro tiempo. Ese proceso, a medio camino entre lo artístico y lo casi detectivesco, fue el que terminó por activar la cadena de contactos que ha permitido, ahora sí, cerrar la historia.

Carmen, de 72 años, prima de Elena y vecina de Bilbao, se enteró de todo hace apenas dos semanas, casi por casualidad, a través de una familia de Elorrio con la que había contactado previamente el fotógrafo. «Me dijeron: ‘¿Sabes que hay unas fotos que han salido en la tele y que sale tu madre? ¿Y que la chica de las trenzas es tu prima Elena?’». A partir de ahí, todo fue rápido. Reconoció rostros, lugares, escenas… Su madre, su abuelo -aquel hombre serio que aparecía en varias imágenes-, familiares, amistades de toda la vida. Tirando de ese hilo, fue ella quien acabó contactando con Agorria y puso nombre, por fin, a la niña anónima.

También fue ella quien avisó a Elena. Le envió las primeras cuatro o cinco imágenes que había conseguido y la reacción inicial fue de desconcierto. «¿De dónde ha salido esto?», preguntaba. Poco a poco, la historia fue encajando: las imágenes las había tomado su propio padre, un ingeniero con buen ojo para la fotografía, durante aquellas visitas familiares a Euskadi. Tras la muerte de los padres, los muebles de la casa acabaron en el Rastro y en algún cajón quedaron olvidados los negativos.

Hoy, aquella niña es una mujer que, según su prima, siempre fue «muy avanzada para su época». Estudió secretariado de dirección, hablaba varios idiomas y llegó a trabajar como secretaria del director de Telefónica en Madrid. Se casó con un médico -«un urólogo bastante conocido»-, tuvo dos hijas, se divorció y ahora, ya jubilada, vive en la capital.

El reencuentro con esas imágenes ha sido tan emocionante como duro. Carmen se ha visto de niña, pero también ha vuelto a encontrarse con personas que ya no están. «Cuando vi a mi hermano, que murió de un infarto con 29 años, me dio un bajón enorme», reconoce. «No es lo mismo ver a alguien que ha vivido toda la vida que a alguien que se fue tan joven». De hecho, muchas de las personas que aparecen han fallecido, algunas incluso recientemente. «Quedamos nosotras dos», dice en referencia a ella y a Elena.

Por eso insiste en algo que le duele especialmente: que la historia no haya llegado más a Elorrio. Carmen ha contactado con el Ayuntamiento para pedir que las fotografías se expongan también allí, aunque sea durante unos días. «Es una pena que la gente no haya tenido la oportunidad de verse o de reconocer a los suyos», lamenta. En algunas imágenes, como la de su comunión en la plaza, aparecen decenas de vecinos.

Mientras tanto, el proyecto sigue cerrando círculos. Elena y Carmen ya han recibido las imágenes digitalizadas y el siguiente paso será entregarles los negativos originales, más de 170 fotografías tomadas hace siete décadas.