Google ha puesto encima de la mesa lo que podría ser una solución alternativa e inesperada a una de las grandes crisis que se ciernen sobre el mercado: la crisis de la memoria. Desde finales del año pasado los precios de la memoria RAM se han multiplicado hasta por siete. El motivo es que la IA exige una cantidad de chips de este tipo tan grande para sus centros de datos que el déficit de estos productos se ha agigantado. La solución que se daba como la única opción era producir más, a pesar de los problemas que eso planteaban. Pero el giro que ha dado Google ha sido total y ya se siente en el mercado: un sistema revolucionario que recorte al máximo el uso de memoria.
Tras conocerse la noticia los principales fabricantes de memoria del mundo se están desplomando. SanDisk se hunde hasta un 8% y suma cinco días de caídas, mientras que Micron hace lo propio un 5%. Esta última, cabe recordar, ha abandonado directamente el negocio de la memoria comercial, pues la demanda era tan salvaje que ha optado por dedicarse 100% a suministrar a los centros de datos y empresas. Sin embargo, los mayores fabricantes de memoria del mundo no están en EEUU, sino que son los surcoreanos. Samsung se desmorona un 4,71% tras conocerse el nuevo ‘invento de Google’ y Hynix un 6,23%. Ambas producen el 33% y 38% de la DRAM del planeta, respectivamente.
Ahora bien, ¿qué es lo que ha hecho Google y por qué podría cambiar por completo la realidad de este mercado? La firma ha anunciado un nuevo sistema, TurboQuant. Esta nueva tecnología es un algoritmo capaz de comprimir de forma muy amplia cómo funcionan los modelos, reduciendo el uso de memoria necesario para el entrenamiento de IA en unas seis veces. Los modelos IA (KV Cache) pueden pasar de representaciones de 16-32 bits a solo 3 bits. De golpe, toda esa necesidad de hardware se evapora.
Desde Morgan Stanley afirman que, a falta de una confirmación, esta tecnología podría sacudir por completo el panorama de la IA y la memoria. «Si los modelos pueden funcionar con requisitos de memoria considerablemente menores sin perder rendimiento, el coste de atender cada consulta disminuye significativamente, lo que se traduce en una implementación de IA más rentable», escribió. Matthew Prince, director ejecutivo de Cloudflare, calificó la investigación como «el DeepSeek de Google».
Sin embargo, la misma Morgan Stanley matizó que esto no acaba con la crisis. «No tendrá un gran impacto directo a corto plazo, porque aunque mejora la memoria interna, la memoria rápida (HBM) sigue siendo limitada». Andrew Rocha, analista de Wells Fargo, explicaba que «TurboQuant está afectando directamente la curva de costes. Soy optimista respecto a su impacto, siempre y cuando se adopte de forma generalizada». Sin embargo, a pesar del impacto clave, puede ser un alivio, no una solución total.
Desde Lynx Equity Estrategias explican que el cuello de botella con la RAM es tan grande y seguirá expandiéndose, por lo que «esto no arreglará todo debido a la extrema escasez de suministro. Simplemente reducirá el déficit pero no acabará con el problema de la demanda». Desde Citrini Research niegan por completo que esto suponga una solución. «Es como decir que Aramco debería quebrar porque Toyota lanzó un motor híbrido de última generación», escribió la firma en X.
DeepSeek fue un episodio de gran pánico en los mercados de EEUU que se dio en enero de 2025. En aquel momento una start up china anunció su propia IA y desató caídas de más del 4% en Nasdaq 100 y del 15% en Nvidia. El motivo era claro: esta nueva tecnología, sobre el papel, tenía un ahorro enorme de costes y podía funcionar con chips menos avanzados. Esto, finalmente, suponía que toda la infraestructura económica que rodeaba la IA, los centros de datos, la energía, los chips más refinados… se volvía potencialmente redundante y el negocio pasaba de golpe a ser mucho menor de lo esperado.
Finalmente estos temores no han llegado a manifestarse, y no hay pruebas de una reducción de requisitos semejante que rompa por completo el futuro de los chips que planteaba DeepSeek. Sin embargo, tal y como ocurrió entonces, el algoritmo de Google supone una verdadera revisión de toda la crisis de la memoria. Algo mucho más concreto pero que ha sustentado una pequeña etapa dorada de unas compañías que se han hecho de oro en bolsa con las perspectivas de una RAM disparada.
La crisis de la memoria
En los últimos 12 meses Samsung se ha disparado en bolsa un 193% gracias a las perspectivas de una memoria disparada. Por su parte Hynix ha hecho lo propio un 335%, y ha sido tal su euforia que está estudiando dar el salto a Wall Street para recaudar más dinero con su actual capitalización. Micron Technology se ha disparado en esos doce meses un 296%. Aunque la gran sorpresa ha sido SanDisk, una empresa que era desconocida hace nada y que se ha disparado un 1.100% en los últimos doce meses, yendo del anonimato a ser un gigante de 93.220 millones de capitalización.
Desde Bain comentaban que la demanda de memoria RAM por IA aumentará un 30% solo para 2026. En cualquier caso, soluciones como las de Google parecen las únicas a corto plazo, pues la industria ha expresado claramente la idea de que no aumentarán drásticamente la producción para evitar una crisis como en 2021. En aquel momento se dio una demanda disparada por la pandemia con el auge de productos como Zoom, hábitos como el teletrabajo y un auténtico boom del ocio digital.
En solo dos años la demanda se disparó un 55% y la crisis de los suministros mantuvo los precios artificialmente elevados. Sin embargo, todo acabó en 2022 cuando, según datos de Trendforce, los ingresos del sector se hundieron de golpe un 33%. La demanda real se materializó y el sector se encontró con pérdidas de miles de millones de dólares. Dos ejemplos fueron Samsung, con 3.000 millones de dólares en pérdidas por los semiconductores y Micron con 5.800 millones. Esta crisis dejó tocada a una industria que dejó de producir y rebajó entre un 20% y 50% su capacidad ante tal colapso.
Ahora bien, con ese recuerdo en mente y ya con algunos proyectos para producir más, las empresas avanzan con moderación intentando siempre evitar una bomba de pérdidas como aquella. Además la propia naturaleza de estas fábricas hace que los aumentos tarden entre uno y tres años en llegar y los costes son muy altos (unos 15.000 dólares, según Coughlin Associates). De hecho Samsung espera aumentar en 120.000 obleas su producción en una de sus plantas (produce en total 660.000) para principios de 2027.
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