Tras la Segunda Guerra Mundial, los antibióticos recién descubiertos entran en escena. No hay germen que se les resista y las enfermedades infecciosas dejaron así … de ser la primera causa de muerte en los países desarrollados. Entonces, la enfermedad cardiovascular pasó a primer plano de causa de muerte tanto en hombres como en mujeres. Pronto los epidemiólogos se dieron cuenta de un hecho sorprendente al que denominaron «Gradiente Norte Sur de mortalidad cardiovascular». Observaron que los habitantes de los países del norte de Europa se morían más de problemas cardiovasculares que los países ribereños del Mediterráneo.

En los años 70 del siglo pasado se publicó un estudio encabezado por el fisiólogo americano Ancel Keys, el famoso estudio de los siete países sobre los niveles de colesterol y las enfermedades coronarias en Italia, Yugoslavia, Grecia, Países Bajos, Finlandia, EE UU y Japón, que corroboró la hipótesis Norte Sur. Los esposos Keys decidieron desplazarse a Creta y otros lugares del Mediterráneo para estudiar sobre el terreno las causas de tan portentoso fenómeno.

En su periplo pasaron por Madrid y allí reclutaron a un joven médico apellidado Grande Covián. Además de numerosas publicaciones científicas, los esposos Key plasmaron sus hallazgos en un libro, que aún se vende, titulado ‘How yo eat well and stay well. The Mediterranean way’. Es decir, «Cómo comer sano y mantenerse sano, la manera Mediterránea». No solo hablan de dieta, sino de estilo de vida.

Yo siempre he defendido que las ventajas de la Dieta Mediterránea no se basan solo en lo que comemos, sino en cómo lo comemos. Un plato de sardinas con un vinito tinto no sienta igual tomado con tranquilidad y compañía en una terraza, al estilo español, que atragantándose en los dos minutos de descanso en una oficina del piso 33 de un edificio de Wall Street.

Imitaciones

Hay cientos de publicaciones científicas que avalan las excelencias saludables de la forma tradicional de alimentarnos de los países de la Cuenca Mediterránea. Y su gran secreto, sea cual sea el país desde Algeciras a Estambul, como decía Serrat, es la fritura de ajo, cebolla, aceite de oliva virgen extra y todas las verduras que le queramos añadir.

Sin embargo, hoy día la cosa está desmadrada. Hay restaurantes de ‘Mediterranean Food’ por todo el mundo en los que ningún mediterráneo que se precie osaría entrar. Además, en internet se puede uno encontrar Dieta Mediterránea en sobres o cápsulas. Hay unas que se califican de «suprema» es decir, que te tomas un perrito caliente en cualquier puesto callejero y con el último sorbo de la Coca-Cola te tragas una cápsula de dieta mediterránea y ya está. Esto sería divertido si solo fuera una broma.

Háganme caso, coman al estilo mediterráneo, o al estilo cántabro, pero que sean guisos naturales, tradicionales y coman en compañía, sin televisión, sin móviles, charlando con la familia o con los amigos. Y así, si logran mantenerse en los justos términos respecto a las cantidades, disfrutarán del placer enorme de comer cosas ricas y su cuerpo ganará en salud…