El síndrome del intestino irritable (SII) se clasifica como un trastorno de la interacción intestino-cerebro (TIIC), un grupo de afecciones gastrointestinales heterogéneas que anteriormente se describían como trastornos «funcionales».Dado que el diagnóstico del SII se basa principalmente en perfiles sintomáticos, tradicionalmente se ha considerado que dicho síndrome no presenta patología …



El síndrome del intestino irritable (SII) se clasifica como un trastorno de la interacción intestino-cerebro (TIIC), un grupo de afecciones gastrointestinales heterogéneas que anteriormente se describían como trastornos «funcionales».

Dado que el diagnóstico del SII se basa principalmente en perfiles sintomáticos, tradicionalmente se ha considerado que dicho síndrome no presenta patología estructural ni firma bioquímica evidentes. Sin embargo, estudios recientes en este campo han identificado diversas anomalías inflamatorias subclínicas en pacientes, lo que sugiere una alteración de la homeostasis inmunitaria.

En este contexto, un estudio de la Universidad de NewCastle (Australia) se centró en identificar biomarcadores serológicos y fecales que pudieran diferenciar el SII y sus subtipos de individuos sanos o aquellos con enfermedades orgánicas mediante metaanálisis.

Los autores pudieron constatar que las personas con síndrome del intestino irritable presentan signos de inflamación de bajo grado y activación del sistema inmunitario en comparación con las personas sanas.



El estudio, publicado en ‘eBioMedicine’, también identificó que ciertos marcadores inmunitarios en la sangre podrían ayudar a distinguir entre los subtipos del SII.

En concreto, se observó que los afectados presentaban niveles ligeramente elevados del marcador de inflamación calprotectina fecal (fCal) ,  aunque significativamente inferiores a los observados en otras enfermedades inflamatorias intestinales como la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa. La fCal es un biomarcador de heces de proteína derivada de neutrófilos que se utiliza de forma rutinaria para diferenciar la inflamación de la EII del SII en pacientes con dolor abdominal y diarrea inexplicables.

«A menudo se ha malinterpretado el síndrome del intestino irritable como un trastorno puramente funcional. Nuestros hallazgos demuestran que existen cambios biológicos sutiles pero detectables, en particular los que afectan al sistema inmunitario», destacó la Dra. Grace Burns, investigadora de la Universidad de Newcastle e integrante del Programa de Investigación sobre la Salud Inmunológica del Hunter Medical Research Institute (HMRI).

Cambios fisiológicos medibles

De manera similar, se observó en este trabajo que los pacientes con SII-D presentan niveles más bajos de albúmina sérica en comparación con los controles sanos, mientras que los pacientes con enfermedades orgánicas presentaron niveles más bajos que los pacientes con SII, independientemente del subtipo. 

De acuerdo con sus responsables, esta investigación tiene importantes implicaciones tanto para los pacientes como para los profesionales sanitarios. Reconocer el síndrome del intestino irritable como una afección con cambios fisiológicos medibles puede ayudar a reducir el estigma y tranquilizar a los pacientes al demostrarles que sus síntomas tienen una base biológica.

«Con más investigación, también podría contribuir a un diagnóstico más preciso, ayudando a los médicos a distinguir el SII de las enfermedades gastrointestinales inflamatorias tradicionales y allanando el camino para enfoques de tratamiento más personalizados y adaptados a los subtipos específicos de este síndrome», concluyó.