Esta casa de madera está pensada para despertar los sentidos
Hubo un tiempo, allá por los años 70, en el que la madera colonizó paredes, techos y mobiliario para proponer interiores contundentes y acogedores como respuesta a una modernidad que empezaba a sentirse demasiado fría. Hoy, bajo el mismo impulso de lograr hogares más cálidos, este material natural regresa con fuerza para desterrar al minimalismo más extremo. Eso sí, lo hace de forma precisa, como una piel estratégica que aporta identidad y carácter, tal y como lo ha logrado el estudio Forma Arquitectura en Casa Cora, una vivienda rehabilitada en Barcelona para una familia joven con dos hijos.
La vivienda, de 108 metros cuadrados, encarna esta tendencia cada vez más extendida. “La palabra Cora remite al latín para definir la piel o el cuero que aporta dignidad. En esta intervención, la madera no funciona como un simple revestimiento, sino como una envolvente táctil y cálida que dota de vida a una estructura preexistente sin valor arquitectónico”, comentan en Forma Arquitectura.

En toda la vivienda se ha utilizado madera de roble para suelos, muebles funcionales, puertas correderas y otros revestimientos, generando continuidad y equlibrio.
David ZarzosoLa madera como elemento estructurador
“Una casa está desnuda hasta que no se viste de madera”. Con esta potente premisa, los diseñadores de Forma Arquitectura han proyectado este piso en el que reinaba, según sus palabras, “una falta de identidad”. Algo que, lejos de ser negativo, permitió una total libertad para reconfigurar la vivienda. “Los propietarios querían un espacio fuera único y cálido. Querían romper con la frialdad e impersonalidad de los espacios en serie para habitar un lugar con identidad propia. A nivel funcional, buscaban una vivienda flexible que funcionase como una estructura dinámica, capaz de transformarse para adaptarse a los usos de toda la familia en cada momento del día”, nos cuentan.
Para lograrlo, apostaron por la madera como material protagonista y como parte estructural del diseño. “Usar la madera como elemento estructurador significa que el material es el que escribe las reglas: define cómo te mueves, cómo percibes la luz y cómo habitas cada rincón. Decidimos que debía estar donde el cuerpo interactúa con el espacio: en los cerramientos, los muebles a medida y las zonas de paso”.

La cocina se abre al salón a través de puertas correderas de vidrio. Dependiendo de cómo se muevan, el espacio se transforma por completo.
© David Zarzoso
En el salón, se apuesta también por suelos de parquet.
© David Zarzoso