Una caja con negativos de fotografía arrojada en torno a 2010 en una papelera de Madrid ha terminado destapando una bonita historia a orillas de Urdaibai. La principal protagonista de la historia es Elena, aunque su identidad ha sido una incógnita que ha traído de cabeza al pueblo de Gernika y, especialmente, a Hibai Agorria y Dani Asua, otros dos de los protagonistas de la historia.
Los hilos de esta historia conectan tres lugares, Madrid, Urdaibai y Elorrio, a través de tres momentos: 1954, 2010 y 2026.
Hace 16 años, en el entorno del Rastro de Madrid, se produjo la casualidad que ha permitido unir los puntos de esta historia. Lo explica el fotógrafo gernikarra Hibai Agorria: “Dani Asua vivía entonces en Madrid. En una papelera, junto al Rastro, encontró una caja con más de un centenar de negativos de fotografías y, al escudriñarlas, le pareció que algunas de las fotos estaban tomadas en Gernika, su pueblo”.
De negativos a fotografías
Aquellos negativos se quedaron en un cajón, en casa de Asua. Hasta que hace seis años le comentó el tema a Hibai Agorria, a fin de que le ayudase a escanearlas y revelarlas. Aquellos negativos resultaron ser unas preciosas fotografías de época que, como intuían desde los negativos, habían sido tomadas en Gernika, Sukarrieta, Mundaka, Bermeo o Elorrio.
Durante meses, incluso años, Asua y Agorria trataron de seguir la pista de estos negativos, a fin de dar con la familia que aparecía en las imágenes. Tocaron muchas puertas y hablaron con historiadores locales. Pero la búsqueda resultó infructuosa.
“Entonces, pensamos que podía ser interesante hacer partícipe de esta búsqueda al pueblo de Gernika y decidimos organizar una exposición con las imágenes”, añade Agorria. Se llamó ‘Non ote zaude’ y echó a andar en el mes de enero, en la Casa de Cultura de Gernika.
La imagen de referencia de la exposición fue la de una niña que posaba en el puerto de Bermeo, una joven que aparecía en la mayor parte de las imágenes. Las noticias en torno a la exposición se viralizaron y llegaron incluso a medios internacionales. Y la pista se fue cerrando.
“Una buena parte de las 160 fotos estaban sacadas en Elorrio, y teníamos la intuición de que las pistas podían llegar desde allí. A la inauguración asistió una chica de Elorrio que hizo fotos de las propias imágenes. Después, llevó sus imágenes a Elorrio. Al cabo de un mes recibimos una llamada desde allí. Una persona había identificado a la familia. Ya solo era cuestión de contactar con los protagonistas”, indica Agorria.