Mercadona ha pulsado el botón de aceleración en su estrategia logística y comercial. La compañía ha iniciado el despliegue de su nuevo modelo, denominado «Tienda 9», que supone una ruptura radical con el concepto de supermercado de proximidad conocido hasta ahora. Tras el anuncio oficial de su presidente, Juan Roig, el nuevo formato ha pasado de las diapositivas a la realidad.
La primera apertura de una «Tienda 9″se produjo hace poco más de una semana en el municipio catalán de Manlleu. Situada en el paseo del Ter, supuso el cierre de dos establecimientos que la compañía tenía hasta ahora en la calle del Pintor Guàrdia y en la carretera de Manlleu al municipio de Torelló.
En la Región de Murcia, esta misma semana se ha producido la inauguración en la calle de Muñoz Seca, 330, de Águilas, y se encuentran en marcha las de Petrer —Alicante— y la localidad valenciana de Xirivella. El centro murciano cuenta además con 212 plazas de aparcamiento y cargadores para vehículos eléctricos. Se prevé que al cierre del año 2026 haya 60 establecimientos nuevos con este nuevo modelo diseñado.
El fin de las secciones atendidas
La clave de este movimiento es la desaparición de las secciones de frescos con atención directa. Mercadona elimina los mostradores de pescadería, charcutería y carnicería tal y como funcionaban desde hace décadas. En el modelo «Tienda 9», el cliente ya no espera turno; el producto llega al lineal de libre servicio directamente desde un Obrador Central situado en el interior de la propia tienda. En este núcleo se centralizan los procesos de corte, cocción y envasado, lo que permite a la empresa optimizar el personal y los tiempos de respuesta.
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La compañía destinará 3.700 millones de euros hasta el año 2033 para que toda su red de España y Portugal funcione bajo este esquema. Este cambio implica que cada establecimiento deberá cerrar entre 15 días y un mes para acometer unas reformas que priorizan la organización por procesos de trabajo en lugar de secciones estancas.
Eficiencia energética y tecnología Aerofoil
La reestructuración no es solo organizativa, sino técnica. El nuevo diseño de los supermercados busca una reducción drástica del impacto ambiental, logrando recortar el consumo de electricidad un 10% y el de agua un 40%. Para ello, se han instalado murales de frío con tecnología Aerofoil, un sistema de láminas que evita que el aire frío se escape hacia los pasillos sin necesidad de colocar puertas físicas en las neveras.
Además, el uso de CO₂ como refrigerante natural y la renovación total de las salas de máquinas garantizan un rendimiento operativo superior. En el plano tecnológico, los empleados —denominados internamente colaboradores— gestionarán el stock mediante dispositivos electrónicos y sistemas de conectividad que agilizan la reposición y minimizan los recorridos internos, maximizando la rentabilidad de cada metro cuadrado.
Mercadona adapta su arquitectura a un consumidor que prima la rapidez y el consumo inmediato. La sección de platos preparados, conocida como Listo para Comer, gana metros cuadrados y protagonismo, incluyendo en muchos casos áreas de descanso con mesas y sillas para consumir el producto en el propio local. El objetivo es que el recorrido del cliente sea más intuitivo y fluido, reduciendo el tiempo de permanencia innecesaria en la tienda.