Oyarzabal atiende a este periódico desde la concentración de la selección española, con quien anotó dos goles el viernes. La leyenda txuri-urdin confía en hacer feliz a su gente en la gran final
Se le ve agigantado, como si se sintiera capaz de todo…
Sí, estoy bien, me encuentro feliz y, obviamente, siendo parte importante para ayudar al equipo. Creo que, sea para una cosa o para otra, me voy a mostrar siempre disponible y luego saldrán mejor o peor las cosas, pero vamos a intentar siempre estar ahí para ayudar.
¿Cómo vive siendo una leyenda? No para de batir récords…
Bueno, yo estoy tranquilo, igual que siempre. Como te he dicho antes, disfrutando incluso un poco más el proceso ahora que antes. Y nada, con ganas de seguir jugando, de seguir haciendo goles, de seguir viviendo momentos bonitos… Y no tan bonitos, que seguro que llegarán, pero esperemos que sean más los buenos.
Ha celebrado mucho con la Real, pero también ha llorado mucho.
Sí, obviamente. Creo que, para que una etapa sea larga y sucedan muchas cosas, tienen que pasar de todo. Como es lógico, a uno le gusta más disfrutar de los momentos buenos, pero creo que es inevitable pasar por los otros. Son los que te hacen aprender, madurar y ver los momentos en los que tienes que hacerte más fuerte. Y cuando eres de aquí, cuando lo sientes y lo vives, y las cosas no salen, a uno le duele.
Igual es el precio a pagar en quedarse y elegir a la Real
Bueno, no sé si es el camino a elegir o no, pero creo que es el que toca vivir. Y ya te digo, ojalá haya muchos más momentos así.
“Yo estoy feliz y a gusto en la Real, me siento querido y valorado, y eso muchas veces vale bastante más que muchas otras cosas”
A algunos les sigue sorprendiendo que el ‘9’ de la selección no esté en un gigante. El viernes anotó dos goles más como internacional…
Cada uno es libre de pensar lo que quiera. Yo estoy feliz, a gusto donde estoy, me siento querido y valorado, y eso muchas veces vale más que muchas otras cosas.
Acaba contrato en 2028… ¿Cómo va su renovación?
No hemos hablado nada y ahora mismo la verdad es que no lo tengo en la cabeza. No me preocupa.
Pero está acumulando muchos años ya, con compañeros con contrato más largo.
Bueno, habrá jugadores con más años, otros más jóvenes… Yo estoy tranquilo. Ya te he dicho que me siento querido, valorado y respetado dentro de la ciudad, del club, de todo… No hay por qué preocuparse.
Oyarzabal ya solo quiere jugar de 9..
Me he acostumbrado a ello. Llevo tres o cuatro años jugando de 9. Es lo que me está tocando vivir y estoy contento, adaptándome bien e intentando ayudar desde donde toque. Si otro día toca en otro sitio, ahí también intentaré rendir.
Todo Anoeta vuelve a estar a sus pies.
Yo siempre he dicho que me he sentido querido y muy valorado. Creo que en el pasado se produjeron muchos malentendidos, pero los que lo hemos vivido sabemos que no hubo ningún problema. Cada uno es libre de opinar, pero la gente me ha mostrado su cariño y su confianza siempre. No tengo ninguna pega en ese sentido. Ojalá podamos vivir muchas cosas bonitas juntos.
¿Qué cree que le ha hecho llegar hasta donde ha llegado?
Más allá de haberme perdido un año por la rodilla, el haber estado disponible prácticamente siempre desde que llegué es lo que te permite jugar más partidos y ganar la confianza de los entrenadores. Y, si tengo que destacar algo, diría mi mentalidad de querer siempre más y de no parar.
¿Eso es innato o se trabaja?
Un poco de las dos. Tengo que dar las gracias a mis padres, porque hasta los 15 o 16 años no eres consciente y lo que te transmiten ellos es lo que vas cogiendo. Luego, cuando creces, ves que ese camino era el correcto.
¿Se siente un ganador nato?
No, un ganador nato no. Un peleador nato. Ganar o perder muchas veces depende de muchas cosas y no siempre de uno mismo. Pero sí soy competitivo y luchador.
Decían de Maradona que había muchos ‘Maradonas’. ¿Hay muchos ‘Oyarzabales’ o no?
No, creo que hay uno solo. Luego, en cada momento y ámbito, actúas de una manera u otra dependiendo de lo que se pida, de la situación y de la gente que te rodea, pero solo soy uno.
Joan Capdevila decía que, cuando fue a jugar la final del Mundial, pensó: “¿Qué hace un chico de pueblo aquí?”. ¿Tú tienes ese pensamiento en los grandes escenarios?
La verdad es que no. Creo que es mejor no pensar, porque en esa situación estás ahí para jugar al fútbol, que es lo que llevo haciendo prácticamente los 28 años de vida que tengo. Cuanto menos piensas y dejas al cuerpo y a la cabeza hacer lo que llevan haciendo toda la vida, mejor va.
Jorge Valdano hablaba del “estado de ánimo”. ¿En qué estado juega Oyarzabal mejor?
Creo que todo el mundo juega mejor cuando está tranquilo, sereno, cuando no piensa en nada y deja que el cuerpo fluya. En esos momentos es cuando mejor salen las cosas.
Andrés Iniesta decía que, ante la presión, solo intentaba disfrutar. ¿Puede disfrutar de verdad en partidos como una final?
Disfrutas en la medida de lo posible cuando las cosas empiezan a ir bien, cuando queda poco y ves que se puede dar. Ahí disfrutas un poco. Pero en el resto de momentos tengo más el sentido del deber: hacer lo que toca, trabajar, correr, defender, atacar… Y cuando se acaba, ya habrá momentos para disfrutar.
“Todo lo que me ha ayudado a entender el juego y el fútbol, más allá de mis propias cualidades, lo aprendí desde pequeño en Eibar”
Xavi Hernández defendía que el talento se educa en casa y en la calle. ¿Cuánto de su fútbol sigue siendo de Eibar y cuánto es del Oyarzabal de élite?
Creo que lo que he cogido de Eibar es mucho. Todo lo que me ayudó a entender el juego y el fútbol, más allá de las cualidades que me hayan dado, lo aprendí desde pequeño. Luego, en el mundo profesional, vas sumando experiencias que te sirven para mejorar.
Xavi también decía que el estilo es una forma de entender la vida. En tu caso, ¿ser jugador de la Real es una forma de ser?
Creo que ahora ser jugador de la Real y futbolista es una forma de ser y de vivir por todo lo que rodea. Luego, en casa con tus amigos no te cambia, pero todo lo que engloba el fútbol hoy en día hace que sea una forma de vida.
Messi afirmaba que nunca dejó de ser el niño que jugaba en Rosario. ¿Qué parte de ese ‘Mikel niño’ sigue intacta?
Mucha. En el día a día, en los entrenamientos, con la gente de confianza del equipo, mis amigos, mi familia… Ahí sigo siendo el mismo niño de hace muchos años. Luego, cuando entras en modo competición, es lo que cambia.
Puyol defendía que un capitán habla cuando hace falta y escucha siempre. ¿Es esa su forma de liderar?
Sí. Con el tiempo vas cogiendo más poso para hablar y decir cosas, pero siempre he sido más de hacer, de predicar con el ejemplo, de que el resto vea que si uno lo hace, todos tienen que ir detrás.
Guardiola comentaba que el verdadero líder es el que hace mejores a los demás. ¿Está de acuerdo?
Creo que un buen jugador es el que consigue que el compañero tenga más tiempo y mejores condiciones, y creo que va un poco unido.
Cristiano Ronaldo siempre hablaba de la obsesión por mejorar. ¿Es obsesivo en algo?
Soy obsesivo con competir y con ganar. Intento siempre ganar a cualquier cosa, en cualquier momento: con familia, con amigos, con los compañeros entrenando… Creo que eso va dentro de cada uno.
Casillas hablaba de la soledad en los momentos decisivos. ¿Cómo se vive lanzar un penalti importante?
Intentas buscar tu zona de confort, ese momento en el que crees que tienes todo controlado, alguna rutina que te ayude a centrarte y no descentrarte. Y luego, tener ese punto de suerte para que salga bien.
El Niño Torres decía que hay goles que valen más por lo que significan que por cómo son. ¿Cuál es su gol más sentido?
Diría los dos: el gol de penalti de la final de Copa y el de la Eurocopa, por lo que significaron.
Raúl González hablaba del respeto al escudo por encima de todo. ¿Qué significa para usted representar a la Real?
Para mí es un orgullo poder ser jugador de la Real, llevar tantos años y partidos aquí, vivir el día a día en Zubieta y contar con toda la gente que trabaja para nosotros. Y también es un orgullo que muchos niños te vean como ejemplo.
Antoine Griezmann contó que necesitó salir para encontrarse. En su caso, ¿cree que su carrera estará ligada siempre a su casa?
Sí, más allá del fútbol, necesito estar en casa, con mi mujer y con mi hijo, encontrar esa calma dentro de lo que supone este mundo. Llegar a casa y tener tranquilidad es lo que necesito.
Hay una frase de vestuario que dice: “Cuando llegas arriba, lo difícil no es llegar, es saber quién eres”. ¿Quién es usted dentro del fútbol?
Intento ser una persona tranquila, calmada, de siempre. A veces incluso algo tímida hacia fuera, e intento ser más abierto dentro del vestuario para generar confianza en el grupo.
Messi dijo que ser padre le cambió la vida más que cualquier Balón de Oro. ¿Se siente identificado?
Sí, totalmente. Todo el mundo te lo dice, pero hasta que lo vives no lo entiendes. Sigues queriendo ganar, pero los problemas del fútbol son menos problemas cuando en casa todo está bien y tu hijo te recibe con los brazos abiertos.
Cristiano afirmó que ser padre enseña cosas que el fútbol no puede enseñar.
Sí, el amor incondicional que sientes por tu hijo no es comparable. Quieres a tu familia, por supuesto, pero lo que sientes por un hijo es diferente y solo lo entiendes cuando lo vives.
Y Andrés Iniesta decía que cuando eres padre todo cambia, que lo importante ya no eres tú.
Sí, sin duda. Harías cualquier cosa por tu hijo. Si tuviera que cambiar algo por él, lo haría sin pensarlo.