Solemos decir con ligereza que cualquier tiempo pasado fue mejor. En las últimas semanas, esta frase, tan asidua en comidas familiares y cenas de exalumnos, ha tomado más fuerza que nunca asomándose con extrema nostalgia al año 2016 mediante un trend que ha inundado las redes sociales de anónimos y celebrities, echando la vista atrás y recuperando algunos de los fenómenos que marcaron gran parte de la época.
En 2016 tuvieron lugar varios delirios colectivos que hoy día seguimos recordando, como la fiebre veraniega de Pokémon Go, el Brexit, Lemonade de Beyoncé, la separación de Brangelina, el polémico «Hold the door» de Juego de tronos, el estreno de Strangers Things o The OA, y el evento de Facebook «Si Leonardo DiCaprio gana un Oscar, todos a Colón a celebrarlo», en el que casi 10.000 personas se apuntaron.
Si bien muchos de aquellos sucesos a destacar se nos fueron de las manos, lo que también consiguió aquel año fue servir una buena e irrepetible hornada de grandes éxitos de cine y televisión, aunque ahora las revisionemos desde otras gafas algo más idealizadas, o por el contrario estemos en lo cierto: lo de antes era mejor. Marina Merino Redondo escribe en el artículo 2016 y otros peligros de la nostalgia, publicado en Sustrato, que «¿Cómo puede ser que tanta gente se una para echar de menos esta época?».
Lanza la pregunta a su padre, a sus abuelos, a sus compañeros de trabajo, a diferentes generaciones, en general. Y todos parecen coincidir. «Para ellos el 78, el 94, el 2003, fueron su 2016 personal. Hay estudios confirmando que todas las generaciones piensan que la mejor música jamás hecha coincide con la que se publicó cuando fueron adolescentes«. Pues bien, con el cine y la televisión pasa un poco igual.
Las más guardadas
En 2016, la comedia alemana Toni Erdmann fue escogida como la Mejor Película en los premios de la Academia de Cine Europeo tras imponerse a Julieta, de Pedro Almodóvar; I, Daniel Blake, de Ken Loach; Los exámenes, de Cristian Mungiu; y Elle, de Paul Verhoeven. Hoy, diez después y con Valor sentimental arrasando en la mayoría de categorías de los premios de esta edición, pocos son los que se acuerdan de ella. Este no fue, ni mucho menos, un caso aislado, aunque sí uno de los más ausentes con el devenir de los años y el hambre de plataformas digitales.
La llegada, Manchester frente al mar, Fences, Hasta el último hombre, La chica danesa, Un monstruo viene a verme o Tarde para la ira fueron otros de los títulos que se suman a la larga lista de producciones que arrasaron entre el público y la crítica durante el año del Mannequin challenge. Muchas de ellas siguen resonando en algún escondite de nuestras innumerables plataformas de streaming, discretos, sin hacer demasiado ruido, sin destacar lo suficiente para ser eliminadas de la lista «Mis guardadas».
En estos últimos años muchas nuevas han tomado la delantera a las veteranas de hace diez años. Los domingos, Los tortuga, Sorda, Romería, The Brutalist o Una batalla tras otra, por mencionar solo algunas, han habitado en ese cementerio de películas en tiempo récord. Mientras que aquellas, por muchas recomendaciones, estrellas o comentarios que reciban en Letterboxd, continúan dilatando su estancia.
Al final, inevitablemente, lo nuevo le gana a lo viejo en tiempo y contextos. Aunque no a lo más viejo aún. Esto es, a las películas estrenadas hace más de diez, y de veinte, y de treinta años, por supuesto. La edad es un grado. ¿Qué millennial o Z no ha coqueteado aún con Twin Peaks o con El club de las primeras esposas?
No obstante, sí hubo en 2016 varias películas que impregnaron de interés genuino a toda la sociedad del momento. Largometrajes como Deadpool, Los odiosos ocho, El renacido o Que Dios nos perdone, siguen latiendo con fuerza entre los más y menos amantes del cine.
En los sofás de sus salones y en aulas de clase. Aunque hubo dos en concreto que, más allá de su calidad como filmes, fueron los responsables de hacer historia en la gala de los premios Oscar de aquella edición. Hablamos, sin duda, de La La Land y Moonlight.
El error más clamoroso
Pese a que ambas películas cumplen ya una década, fue la noche del 16 de febrero de 2017 la que supuso un punto y aparte en sus vidas y en la de Hollywood. Algo fuera de lo normal sucedió en la entrega de los Premios Oscar de aquel año. Desde el escenario la actriz Faye Dunaway, acompañada de Warren Beatty, anunció que La La Land, de Damien Chazelle, era la ganadora del premio a Mejor Película. Nada que ver.
Dunaway dijo tres palabras (La La Land), cuando debió decir una sola: Moonlight, la verdadera ganadora de la noche. De esta escandalosa metedura de pata fueron testigos millones de espectadores en todo el mundo. Un hito que ya es historia de los Oscar, y que ha dejado tras de sí una alargada sombra que no ha dejado de acompañar a Moonlight y La La Land, ni de engrosar las visualizaciones y valoraciones positivas en FilmAffinity. Tanto de la ganadora como de la «perdedora». La una nos conquistó por lo trágico de su historia queer y de superación vital, la otra por el catastrófico realismo de su final y el derroche de ternura.
Pero ahora, con una nueva gala de los Oscar a la vuelta de la esquina, nos regocijamos en otros films que tienen mucho más de todo esto que ya en su día nos conquistó. Mucho más, y mucho mejor, Más curado, más instintivo, más genuino. Más conectado con las sociedades de ahora y sus realidades.
No podríamos aventurarnos a decir lo mismo de la temporada 3 de Black Mirror, la serie de ficción se estrenaba hace diez años, pero retrataba problemas del mañana, que ya es ahora. Solo hay que echar un vistazo a las noticias y a la siempre operativa ventana de ChatGPT. Westworld, The Crown, The Night Of. Estas, también hoy cumplen una década, pero, curiosamente, ya no nos conmueven tanto sus rocambolescos capítulos. Ahora hay sed de lo normal, porque nuestra realidad últimamente es más insoportable que cualquiera de esos episodios.
En definitiva, se podría decir que hemos aprendido. No consumimos y disfrutamos lo mismo que hace una década, y eso es algo a celebrar. Pero es verdad eso que dicen de que todo vuelve. Aquel 2016, finalmente, DiCaprio se llevó la estatuilla, pese a que en Colón solo se presentó un leal redactor de la revista GQ.
Se echaron en falta aquellas casi 10.000 inscritas al evento de Facebook. Paradójicamente, hoy el protagonista de El Renacido vuelve a estar nominado en la categoría de Mejor Actor por Una batalla tras otra. Confirmamos: todo regresa de múltiples e insospechadas maneras. Aunque no necesariamente sea cierto aquello de que cualquier tiempo pasado fue mejor.