En 1985, Michael J. Fox se convirtió en un nombre sumamente conocido en todos los hogares tras convertirse en protagonista del inicio de la exitosa trilogía de ciencia ficción que marcó a toda una generación. Junto a Christopher Lloyd, el dúo se volvió icónico por interpretar al estudiante conocido como Marty McFly y al científico Emmett Brown. Sus aventuras de viajes en el tiempo, que estuvieron repletas de acción y comedia, convirtieron a Regreso al futuro en la película más taquillera del año.

La realidad es que podrían haberse detenido en ese mismo punto, con una película que ha pasado de generación en generación. Sin embargo, ambos actores se reunieron con el director Robert Zemeckis y el guionista Bob Gale para volver en dos secuelas que, si bien no superaron la original, se convirtieron en clásicos que extendieron la película estrenada hace 40 años. Lo que conviene tener en cuenta es que, incluso pasado todo este tiempo, la trilogía de Regreso al futuro resulta completamente atemporal.

Michael J. Fox y Christopher Lloyd, un dúo icónico del cine

Dicho esto, tuvo dificultades antes de que finalmente pudiese desarrollarse como se merecía. Inicialmente, estudios como Disney temían la naturaleza de la historia de Marty McFly, un personaje atrapado tres décadas en el pasado, donde conoce a sus padres y su madre, Lorraine, se enamora de él. Por suerte, Steven Spielberg intervino en este escenario y le dio a la película una casa en su compañía Amblin Entertainment.

Robert Zemeckis y Bob Gale también fueron claves en este escenario, ya que su guion trajo consigo un cambio importante que lo transformó todo. En el primer borrador, el dispositivo de viaje en el tiempo iba a ser estático y del tamaño de una nevera, antes de que decidieran cambiarlo por un coche. Esto hizo que Regreso al futuro se convirtiera en un clásico al instante.

Aun así, pese a lo original que pareciese la propuesta, la película estuvo a punto de fracasar durante el rodaje. Esto se debió a que, en un primer momento, Eric Stoltz fue elegido inicialmente para el papel de Marty, pero su interpretación más oscura y dramática del personaje resultó en un tono que no terminaba de encajar. Entonces apareció Michael J. Fox e hizo que la historia funcionase como si se tratara de un juego de niños.

Tras el innegable éxito que tuvo la cinta original, al momento de debatir cómo abordar una posible secuela, el tándem creativo optó por una idea interesante: si Regreso al futuro retrocedía 30 años al pasado, Regreso al futuro II debía adelantarse 30 años en el futuro. Por lo tanto, en lugar de mostrar dónde habíamos estado, la película mostraba al público hacia dónde podía dirigirse. Asimismo, Regreso al futuro III cerró la historia con un final perfecto. Además, con el DeLorean destruido, se acabó con cualquier posibilidad de una cuarta entrega.