Un grupo de 15 científicos chinos han logrado inmunizar a varios murciélagos gracias a la utilización de mosquitos como vacuna. A este fenómeno lo han llamado vacunación ecológica y es una estrategia para prevenir la transmisión zoonótica de los murciélagos.

Las principales enfermedades que pueden ser transmitidas por murciélagos son la rabia, la histoplasmosis, el virus Nipah y el ébola, según Tua Saúde, un espacio informativo de difusión y educación sobre temas relacionados con la salud, la nutrición y el bienestar.

Transmisión zoonótica

El principal motivo por el que estos científicos chinos han desarrollado este ensayo es la transmisión zoonótica. Este término significa el proceso en que una «enfermedad infecciosa pasa de un animal a un humano. Los patógenos zoonóticos pueden ser bacterias, virus, parásitos o agentes no convencionales y propagarse a los humanos por contacto directo, a través de los alimentos, el agua o el medio ambiente«, según la Organización Mundial de la Salud.

Según el estudio, publicado en ‘Science Advances’, «los murciélagos son reservorios cruciales de patógenos zoonóticos, pero también desempeñan funciones ecológicas esenciales. Para mitigar los riesgos de transmisión zoonótica sin perjudicar a las poblaciones de murciélagos, desarrollamos una estrategia de vacunación multidireccional«.

Esto implica que los mosquitos del estudio fueron inoculados con vacunas contra la rabia y el virus Nipah para que ‘vacunaran’ ellos a su vez a los murciélagos y expulsar, así, esos virus de sus organismos.

Métodos muy limitados

Los científicos chinos han explicado que los métodos convencionales de vacunación, como aplicaciones tópicas o cebos orales, son poco prácticos para una implementación a gran escala en murciélagos silvestres. Algunos intentos previos utilizando vacunas inactivadas contra la rabia han tenido un éxito muy limitado. Por eso, esta vez han querido ir un poco más lejos.

Según explica el análisis, «para habilitar la vacunación en entornos silvestres, se utilizaron Aedes aegypti, más conocidos como los mosquitos del dengue, como portadores de vacunas con dos métodos de administración: ingestión de mosquitos y picaduras de mosquitos. Los mosquitos fueron esterilizados […] antes de [administrarles] la infección viral«.

Conclusión del estudio

La conclusión a la que han llegado estos científicos es que los resultados «demuestran una plataforma de vacunación flexible y con base ecológica para inmunizar murciélagos silvestres, ofreciendo una estrategia escalable para reducir el riesgo de transmisión zoonótica y, al mismo tiempo, apoyar la conservación de los murciélagos«.

También añaden que, «bajo condiciones naturales simuladas, la convivencia con mosquitos portadores de vacunas generó fuertes respuestas inmunitarias en los murciélagos, lo que respalda la viabilidad más allá de los entornos de laboratorio».

Este descubrimiento puede ser clave, ya que los murciélagos representan aproximadamente el 22% de todas las especies de mamíferos. Debido a la amplia gama de virus zoonóticos que portan, incluidos los coronavirus, rabdovirus y paramixovirus, y a sus características fisiológicas e inmunológicas únicas, que les permiten albergar patógenos sin mostrar síntomas clínicos, suelen ser actores decisivos en la aparición de enfermedades infecciosas.