MADRID, 29 (SERVIMEDIA)
Las personas que realizan alguna actividad vigorosa unos pocos minutos al día tienen menos probabilidades de desarrollar ocho enfermedades importantes, entre ellas artritis, enfermedades cardíacas y demencia.
Esa es la conclusión de un estudio realizado por 12 investigadores pertenecientes a instituciones de Australia, Brasil, Chile, China, Corea del Sur, EEUU o Reino Unido y publicado este lunes en la revista ‘European Heart Journal’.
Los investigadores llevaron a cabo un análisis detallado de alrededor de 96.000 personas y compararon sus niveles generales de actividad con la cantidad de actividad vigorosa y su consiguiente riesgo de padecer ocho enfermedades importantes.
Descubrieron que incluso breves periodos de actividad más intensa -como correr para alcanzar el autobús- reducían el riesgo de enfermedad y muerte en general, pero resultaban especialmente protectores contra las enfermedades inflamatorias -incluida la artritis-, las enfermedades cardiovasculares graves -como el infarto y el derrame cerebral- y la demencia.
«Sabemos que la actividad física reduce el riesgo de enfermedades crónicas y muerte prematura, y cada vez hay más evidencia de que la actividad vigorosa proporciona mayores beneficios para la salud por minuto que la actividad moderada», según Minxue Shen, de la Facultad de Salud Pública Xiangya de la Universidad Central del Sur (China).
Shen añade: «Sin embargo, persisten dudas sobre la importancia de la actividad intensa frente a la actividad física total. Por ejemplo, si dos personas realizan la misma cantidad total de actividad, ¿obtiene la persona que se ejercita con mayor vigor mayores beneficios para la salud? Y si alguien tiene poco tiempo, ¿debería centrarse en ejercitarse con mayor intensidad en lugar de durante más tiempo?».
CASI 100.000 PARTICIPANTES
La investigación incluyó a 96.408 personas que forman parte del Biobanco del Reino Unido. Cada participante llevó un reloj inteligente en la muñeca durante una semana para medir con precisión su movimiento, incluyendo breves episodios de actividad física intensa que a menudo se olvidan.
Los investigadores utilizaron estas mediciones para cuantificar la actividad total de cada persona a lo largo de la semana y la proporción de actividad lo suficientemente intensa como para provocarles fatiga.
Compararon estos datos con la probabilidad de morir o desarrollar ocho afecciones graves de salud durante los siguientes siete años (enfermedad cardiovascular grave, arritmia cardíaca, diabetes tipo 2, enfermedades inflamatorias de origen inmunitario, enfermedad hepática, enfermedades respiratorias crónicas, enfermedad renal crónica y demencia).
El estudio revela que las personas que dedicaban una mayor proporción de su actividad física total a actividades vigorosas presentaban riesgos considerablemente menores de padecer todas las enfermedades.
Por ejemplo, en comparación con quienes no realizaban ninguna actividad vigorosa, aquellos con la mayor proporción tenían un 63% menos de riesgo de desarrollar demencia, un 60% menos de padecer diabetes tipo 2 y un 46% menos de morir. Estos beneficios de la actividad vigorosa se mantenían incluso cuando la duración era moderada.
QUEDARSE SIN ALIENTO
Los investigadores también descubrieron que una mayor proporción de actividad física intensa era más importante en algunas enfermedades que en otras.
Por ejemplo, en enfermedades inflamatorias como la artritis y la psoriasis, la intensidad era prácticamente el único factor determinante para reducir el riesgo. En otras, como la diabetes y la enfermedad hepática crónica, tanto la cantidad como la intensidad de la actividad eran relevantes.
«La actividad física intensa parece desencadenar respuestas específicas en el cuerpo que la actividad de menor intensidad no puede replicar por completo. Durante la actividad física intensa, de la que te deja sin aliento, tu cuerpo responde de forma poderosa. Tu corazón bombea con mayor eficiencia, tus vasos sanguíneos se vuelven más flexibles y tu cuerpo mejora su capacidad para utilizar el oxígeno», indica Shen.
Este investigador subraya: «La actividad física intensa también parece reducir la inflamación. Esto podría explicar por qué observamos una fuerte asociación con afecciones inflamatorias como la psoriasis y la artritis. Además, podría estimular la producción de sustancias químicas en el cerebro que contribuyen a mantener sanas las células cerebrales, lo que podría explicar el menor riesgo de demencia.
SIN GIMNASIO
El estudio recalca que realizar actividad física vigorosa puede ofrecer beneficios sustanciales para la salud. Esto no requiere ir al gimnasio, sino incorporar breves periodos de actividad que dejen ligeramente sin aliento en la vida diaria, como subir escaleras rápidamente, caminar a paso ligero entre recados o jugar activamente con los niños. Incluso 15 a 20 minutos por semana de este tipo de esfuerzo -tan solo unos minutos al día- se asocian con beneficios significativos para la salud.
Las directrices actuales generalmente se centran en la cantidad de tiempo dedicado a la actividad física por semana. El nuevo estudio abre la puerta a recomendaciones más personalizadas, basadas en los riesgos específicos para la salud de cada persona.