Paloma Cuevas siente adoración por su familia. Sus dos hijas, Paloma y Bianca, su hermana Verónica y sus padres, Victoriano Valencia y Paloma Díaz, son el motor de su vida y no deja pasar la oportunidad de pasar tiempo con ellos. Aunque está unida sentimentalmente a Luis Miguel —al que acompañó en algunos de los conciertos que ofreció en su histórica gira mundial—, la diseñadora prioriza ante todo a sus hijas y a sus padres y cuenta con el apoyo incondicional del cantante.
© GTRESAniceto saludando a Victoriano
Precisamente, el pasado fin de semana, Paloma, a la que hacía unos meses que no veíamos, reapareció junto a Victoriano en un plan muy especial y taurino. Juntos asistieron a la divertida capea que organizó el chef Mario Sandoval en su finca El Jaral de la Mira, próxima a la localidad madrileña de San Lorenzo de El Escorial, en plena sierra de Guadarrama.
El torero, que cumplirá 95 años en casi dos meses, no solo demostró que se encuentra en un buen estado de salud, después de los problemas que sufrió hace algún tiempo, sino que tiene una gran complicidad con su hija, quien no paró de dedicarle numerosas muestras de cariño. “Sabes que eres mi bendición, mi adoración, mi principio y mi fin, mi mejor amigo, mi refugio, mi ejemplo a seguir, mi héroe de cuento… Tu sonrisa ilumina mi vida. Eres pura bondad. ¡Maestro de la vida! Mi orgullo, mi amor eterno”, fueron las hermosas palabras que Paloma le dedicó en Instagram el pasado 19 de marzo, Día del Padre.
© GTRESMario Sandoval saludando al padre de Paloma Cuevas
Compartiendo con ellos este divertido día de campo, se encontraban algunos de los rostros más populares de la televisión, como Ana Rosa Quintana, Susanna Griso —junto a su prometido, Luis Enríquez—, Mariló Montero e Isabel Gemio. También algunas figuras del mundo taurino, como José Ortega Cano, acompañado de su hijo José María. Y grandes aficionados, como Luis de Medina y Laura Vecino, duques de Feria; el futbolista Fernando Hierro, el ex presidente del Real Madrid, Ramón Calderón, y el periodista Rubén Amón, disfrutaron también de la comida al aire libre y de la fiesta taurina.
Desde el tendido y sin soltar la mano de su padre, Paloma siguió atentamente la actuación del propio Mario Sandoval, que salió a torear a caballo, y de Ortega Cano, al que Victoriano gestionó la carrera durante una etapa clave de su trayectoria. Su relación de amistad va más allá y el de Cartagena siempre muestra su profunda admiración y respeto por el veterano torero. Lo mismo que el resto de los invitados, que se dirigían a Valencia con veneración. No en vano, ha sido una figura fundamental de la Fiesta.
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Tras poner fin a casi dos décadas de faenas taurinas en 1971, Victoriano Cuevas Roger (su verdadero nombre) se convirtió en un apoderado de éxito: además de la de Ortega Cano, dirigió las carreras de Julián López “El Juli” y de Miguel Abellán, entre otros. Perteneciente a la dinastía taurina de los “Valencia”, que ha dado cuatro matadores de toros, un novillero y un banderillero, con casi un siglo de presencia en los ruedos, Victoriano era conocido como el “torero abogado”, ya que estudió la carrera de Derecho en Barcelona y la terminó en la Universidad de Salamanca.
Elegante, culto, guapo y seductor, tuvo una intensa vida en la que conoció a grandes estrellas, como Rita Hayworth, Ava Gardner, Charlton Heston o Silvia Pinal, la mítica actriz mexicana con la que tuvo un romance. Carambolas del destino, la musa de Luis Buñuel era la bisabuela de Michelle Salas, la hija de Luis Miguel, por lo que cuando el “Sol de México” y Paloma Cuevas iniciaron su relación descubrimos este curioso vínculo. La propia Pinal relató en las páginas de ¡HOLA! que conoció en 1959 a Victoriano, “un guapote y simpático torero español, que también era abogado, que acababa de realizar su confirmación de alternativa en la Plaza de las Ventas de Madrid”. “Tuvimos un romance corto pero muy in-tenso —contaba—. Ambos vivíamos en Barcelona, nos quisimos mucho, estaba empeñado en casarse conmigo. Luego viajó por España y Latinoamérica para torear y la distancia enfrió nuestra relación”.
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Todo un rompecorazones, no sólo enamoró a la gran estrella del cine azteca. También fue sonado en la época que la princesa Beatriz de Saboya —hija de los reyes de Italia Humberto y María José, exiliados en Portugal— quiso casarse con él, lo mismo que la princesa Antoniette, hermana de Rainiero de Mónaco. Pero su corazón estaba destinado a Paloma Díaz, con la que contrajo matrimonio nada más cortarse la coleta en 1971 en la basílica de la Concepción. De esa unión nacieron sus tres hijos, Paloma, Verónica y Victoriano (Nano), cuya repentina muerte el 22 de diciembre de 2014, a los 41 años por problemas cardíacos, fue un golpe tremendo para la familia. Desde aquel momento, Paloma se convirtió en el apoyo más importante de sus padres, a los que se dedica en cuerpo y alma.